INDICADOR POLITICO

Por Carlos Ramírez

+  SHCP: ¿el huevo o la gallina?
+ Pobreza es efecto y no la causa

1.- Agobiados por enlazar una larga cadena de insultos e ironías contra el secretario de Hacienda, la oposición en la Cámara de Diputados no supo encontrar la falla principal en la política económica para 2010: la pobreza no es la causa de la crisis sino el efecto.
2.- A partir de este error de concepción económica, la estrategia gubernamental colocó a la pobreza como el objetivo de la política presupuestal. Sin embargo, Hacienda le va a quitar recursos a la economía productiva para financiar la economía subsidiada.
3.- Al reducirle recursos a la economía productiva –inversión y gasto– a través de impuestos sin que haya un aumento en el ritmo de creación de la riqueza, la política económica va a desincentivar la producción y a aumentar los recursos fiscales para el subsidio. Al final del año habrá menos actividad económica y por tanto menos empleos y esa situación hará crecer el número de mexicanos en situación de desamparo productivo que necesitarán más programas contra la pobreza.
4.- Así, la política económica para el 2010 meterá al país en el círculo perverso de una política económica promotora de la recesión y al mismo tiempo multiplicadora de la pobreza por la vía del desempleo.
5.- Al ser la pobreza una consecuencia de la falta de actividad económica, baja en el empleo y programas eminentemente asistencialistas, la política económica debería enfocarse a atacar las causas de la pobreza. Y en economía no hay más que una sola estrategia para combatir las raíces de la pobreza: la creación de una economía con alto ritmo de crecimiento productivo con empleos consistentes.
6.- Las políticas de estabilización macroeconómica fueron las responsables del aumento de la pobreza. Las políticas populistas convirtieron a la pobreza en un cargo de conciencia y en una política presupuestal promotora del déficit que condujo a recesiones. La racionalidad económica se construye justamente sobre la frialdad de la economía: la pobreza se combate con riqueza, no con subsidios ni asistencialismo. La pobreza aumentó en México al amparo de una tendencia al equilibrio macroeconómico y la utilización del tema como argumento populista de campaña.
7.- Ante una fase de estabilización negociada con el FMI en 1985 bajo el pensamiento económico de que el ahorro en una fase de decrecimiento económico podía permitir la capacidad de pago de la deuda externa, De la Madrid, Carlos Salinas y Pedro Aspe dieron un giro estratégico a la política económica y fijaron la política de “crecer para pagar”. El efecto fue multiplicador: salir del hoyo de la recesión, activar la creación de riqueza y empleo y fundamentar la capacidad de pago de la economía en la riqueza de la producción y no en la pobreza que generaba el ahorro vía sacrificio del crecimiento, el recorte de gasto y la pérdida de salario real.
8.- La pobreza enfrenta el mismo dilema: recesión y aumento de impuestos que frenan la economía productiva y por tanto mayor carga fiscal en una fase de decrecimiento o apostarle a una economía productiva para combatir la pobreza no con subsidios o dinero regalado sino con empleo multiplicador. De ahí que la única salida del círculo perverso de la pobreza sea la fórmula de crecer para crear riqueza que combata a la pobreza con mecanismos efectivos de distribución de los beneficios.
9.- La política fiscal en una fase recesiva reduce recursos para la actividad económica. El impuesto de 2% a la pobreza tiene cuando menos tres debilidades: le quita recursos a la economía productiva, es insuficiente para atender el alto nivel de pobreza existente y cae en la lógica del estancamiento que significa menos empleos. Al final, produce más pobres.
10.- El concepto de Estado de bienestar se sustentaba en el pasado en una economía productiva con una política fiscal redistribuidora de la riqueza, pero al lado de una política de salario real –aumentos mayores que la inflación–, un paquete de prestaciones sociales como salario no monetario y una oferta de bienes y servicios en una canasta básica accesible a las mayorías.
11.- El PRI y el PRD han convertido la política social en una estrategia cortoplacista de carácter asistencialista-electoral, es decir, sin efectos productivos ni siquiera en la demanda de los productos básicos entregados. La intención es mantener a los pobres como activos electorales. Un ciudadano productivo vota siempre por la promoción de la riqueza; un ciudadano improductivo carece de voluntad productiva y se queda a la espera de la asistencia pública. La base electoral del PRD y del PRI es justamente la masa improductiva beneficiaria de los programas contra la pobreza.
12.- El debate en el Congreso sobre la política económica del 2010 se agotó en la vieja concepción de convertir la pobreza y no el desarrollo económico en el eje de las decisiones, continuación de los enfoques tradicionalistas y asistencialistas del PRI y del PRD. Hacienda y el Congreso se han agotado en la vieja pregunta de qué si primero fue el huevo de la pobreza o la gallina de los subsidios. Pero el problema de la crisis no es la pobreza sino el desarrollo.

Publicado: 18, septiembre, 2009

SOCIALES


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