ALFIL NEGRO

Pelea la buena batalla de la fe (1ª de Timoteo 6:12)

La ley de Dios
Oscar D. Ballinas Lezama

Ayer por la tarde, cientos de soldados de Cristo vestidos de blanco y llenos del espíritu santo, marcharon con la esperanza de que los legisladores mexicanos recapaciten sobre las reformas al artículo 24 de la Constitución Política Mexicana, en la que se establecen la libertad de religión.
El pastor evangélico Eleazar Maya Lucas, explicó que la Carta Magna de México ofrece a los ciudadanos, entre otras garantías, la de libertad de religión, conciencia y convicciones, mismas que con las reformas actuales se contraponen, porque lo que para algunos es ético y moral, para otros no sucede lo mismo, como en el caso de los liberales con los conservadores de la religión.
Añadió que al legalizar el aborto, el matrimonio entre personas del mismo sexo o el consumo de drogas como la marihuana, o la práctica de la eutanasia que para un número menor de los integrantes de la sociedad mexicana puede ser normal y ético, para el resto, que en este caso es la mayoría, discrepa con su manera de pensar y en cuanto a sus principios morales y cristianos.
“Estamos contra esa reforma porque atenta contra nuestra libertad de religión, de conciencia y convicción; hay confusión en la redacción de esa reforma que se contrapone a lo que nosotros, como pastores o cristianos, hacemos y pensamos de acuerdo a los principios bíblicos, por lo que ahora ya no podremos decir que el aborto, el consumo de drogas o la homosexualidad son inmorales y que por lo tanto es un pecado ante los ojos de Dios, porque correremos el riesgo de ser castigados o encarcelados conforme a la ley establecida en la reforma actual, eso es coartar nuestra libertad de religión”.
Terminó diciendo que la Asociación de Pastores Evangélicos de Tapachula, se conforma con aproximadamente 250 iglesias que tienen un mínimo de 50 miembros, pero existen algunas que sobrepasan los 200; que como parte del ejército del pueblo de Dios están cerrando filas para defender los principios bíblicos que son fundamento de los valores morales de una sociedad.
Por otro lado, los pastores de esta organización evangélica coinciden en que esta batalla es más espiritual, una pelea por salvar el alma de cada persona, recordando lo que escrito está en el libro de Timoteo, sobre ‘pelear la buena batalla de la fe, echando mano de la vida eterna’ que predican los cristianos verdaderos.
Reconocieron que existen miles de hombres y mujeres que van a las iglesias cada domingo y se llaman a sí mismos, que hacen profesión de fe en Cristo, sus nombres están en todos los registros bautismales y al morir reciben un funeral cristiano y sin embargo, nunca tuvieron una pelea por su religión; desconocen las luchas espirituales, los esfuerzos, vigilias y enfrentamientos se olvidan o desconocen que el verdadero cristianismo es una pelea constante contra el diablo que anda como león rugiente.
Añaden los evangélicos, que sin lugar a dudas algunas veces existirán necesidades absolutas de apelar a la ley para lograr la correcta interpretación de algunos artículos de la iglesia; la batalla principal de un cristiano es con el mundo, con la carne y el mal que son sus eternos enemigos contra quienes debe hacer la guerra.
“Si tuviera la naturalezas de un ángel y no fuera una criatura caída, esta batalla no sería tan esencial, pero con un corazón corrupto, un demonio ocupado y un mundo que lo atrapa, debe pelear o estará perdido”, afirman los evangélicos en pie de lucha, que ayer sonaron sus tambores y movieron sus banderas.
Ayer, el pueblo inconverso de Tapachula pudo ver a cientos de evangélicos vestidos con la armadura de Dios, iniciar una lucha contra las artimañas del demonio; decididos a pelear la buena batalla y sabiendo que esta lucha no es contra carne ni sangre, sino contra los principados, contra poderes, contra gobernantes de las tinieblas de este mundo, en contra de la perversidad espiritual del alto rango.
Un soldado de Cristo, afirman los pastores evangélicos, debe pelear bajo su estandarte contra el pecado, el mundo y el mal; “todos tenemos por naturaleza un corazón lleno de orgullo, incredulidad, pereza, mundanería y pecado. Todos vivimos en un mundo acosado por cepos, trampas y escollo para el alma; todos tenemos cerca un demonio ocupado, que no descansa y que es malicioso. Todos, desde los reyes en sus palacios, presidentes, empresarios, millonarios, hasta los indigentes en un asilo o en la calle, todos debemos pelear nuestra guerra espiritual, si queremos ser salvados”.
Finalmente mencionaron: “cuidemos que nuestra fe sea auténtica; hay muchos que se hacen llamar cristianos en ausencia de peleas en su vida de creyentes; comen, beben, se visten, trabajan, se divierten, ganan dinero, asisten a servicios religiosos una o dos veces por semana, pero de la gran batalla espiritual, sus luchas, agonías y ansiedades, no parecen saber nada”.
Se dice que el peor estado del alma es cuando el fuerte hombre armado guarda la casa, y sus bienes están en paz, cuando mantiene a hombres y mujeres cautivos a su voluntad, y éstos no oponen resistencia; porque “las peores cadenas de un prisionero son aquellas que no siente ni ve”.
Primero Dios, que con sus oraciones y peticiones de buena voluntad, cristianos y evangélicos logren convencer a los legisladores que es necesario un nuevo análisis sobre esta reforma, como diría el senador Zoé Robledo: “ya es inevitable la revisión del contenido de las reformas educativa y la energética; el poder público debe estar consciente de ello y facilitar las condiciones para que podamos encontrar las mejores leyes”.

Esta nota fue publicada el día: 21, agosto, 2016



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