DIOCESIS DE TAPACHULA

Poner al Servicio de los Demás lo Mucho que Hemos Recibido de Dios es la Humildad a la que el Señor nos Invita
XXII Domingo Ordinario (C)
28 de agosto de 2016

A través de un abuelo del siglo II antes de Cristo, el Señor nuestro Dios quiso regalarnos esta palabra suya: “Cuanto más importante seas, más humilde debes ser y alcanzarás el favor de Dios, porque es grande la compasión de Dios y revela sus secretos a los humildes” (Eclo. 3,19-20). En la página del Evangelio de hoy, a través de dos parábolas, el Señor Jesús nos invita a vivir como Él, en la humildad. Leamos con corazón bien dispuesto esta página del Evangelio de San Lucas.
Un sábado, Jesús fue a comer en casa de uno de los jefes de los fariseos, y éstos estaban espiándolos. Mirando cómo los convidados escogían los primeros lugares, les dijo esta parábola: “Cuando te inviten a un banquete de bodas, no te sientes en el lugar principal, no sea que haya algún otro invitado más importante que tú, y el que los invito a los dos venga a decirte: ‘Déjale el lugar a éste’, y tengas que ir a ocupar, lleno de vergüenza, el último asiento, Por el contrario cuando te inviten, ocupa el último lugar, para que cuando vengan el que te invitó, te diga: ‘Amigo, acércate a la cabecera’. Entonces te verás honrado en presencia de todos los convidados. Porque el que se engrandece a sí mismo, será humillado; y el que se humilla será engrandecido”. Luego dijo al que lo había invitado: “Cuando des una comida, o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos: porque puede ser que ellos te inviten a su vez, y con eso quedarías recompensado. Al contrario, cuando des un banquete, invita a los pobres, a los lisiados, a los cojos y a los ciegos; y así serás dichoso, porque ellos no tienen con qué pagarte; pero ya se te pagará, cuando resuciten los justos” (San Lucas 14, 1. 7-14)
“No te sientes en el lugar principal… ocupa el último lugar”. No se trata de una estrategia para luego subir a la vista de todos, sino de una invitación a la humildad. Humildad, lo mismo que humano y que hombre, viene de “humus” que significa tierra. Y la tierra nos da una gran lección acerca de aquello en lo que consiste la humildad. Dice San Ambrosio: “La tierra no arrebata nada a nadie, sino que todo lo da a todos y suministra una gran variedad de frutos para uso de todos los animales. Por eso la virtud especial y particular del hombre, que se ocupa de la ayuda del prójimo, se llama humanidad”. Esa virtud de la humanidad es la misma humildad, que consiste en poner al servicio de los demás lo mucho que hemos recibido de Dios en nuestra persona. No importa ser los primeros si ser el primero nos lleva a ser arrogantes e inmisericordes.
¿Por qué para ser buen discípulo de Jesús necesitamos ser humildes? Aquí no cabe otra explicación que el mismo misterio que contemplamos en la Encarnación: el Hijo de Dios, Todopoderoso como el Padre y el Espíritu Santo, se ha hecho uno como cualquiera de nosotros, y vino, no a ser servido, sino a servir y a dar su vida por nosotros. Nada que ver la humildad con negar las grandes cualidades y potencialidades que el Señor ha dado a cada uno, ni con el descuido de ellas.
Poner al servicio de los demás lo mucho que hemos recibido de Dios es la humildad a la que el Señor nos invita. Por ello en la segunda parábola nos habla de “invitar a quienes no pueden devolvernos el favor”. Esta palabra del Señor también nos parece fuera de toda lógica, porque nuestro modo de pensar ha sido cuadriculado con la lógica consumista, comercial, donde la ganancia es el pivote en torno al que todo se hace girar. Pues sí, también esta palabra del Señor está fuera de esta lógica de la ganancia, pero no de la lógica humana que nos hace vernos realizados cuando servimos y tampoco está fuera de la lógica de Dios que por pura gracia nos bendice cada día. Nadie puede alegar derechos para el día que vive, ni ofrecerle a Dios algo en transacción para comprarle el mañana, y es también un don suyo el que por Jesús, por su muerte y resurrección, tengamos acceso a la eternidad.
En el Día del Abuelo celebrado el día de hoy en nuestra Patria, nuestra gratitud a todos nuestros ancianos y la conciencia de que nos necesitan y son para nosotros una gran riqueza. “Los ancianos, nos dice el papa Francisco, podemos recordar a los jóvenes ambiciosos que una vida sin amor es una vida árida. Podemos decir a los jóvenes temerosos que la angustia del futuro puede ser vencida. Podemos enseñar a los jóvenes demasiado enamorados de sí mismos que hay más alegría en el dar que en el recibir”. Los ancianos nos pueden enseñar esto que es la humildad.
Señor Jesús, ayúdanos a aprender de ti a ser mansos y humildes de corazón.

+Leopoldo González González
Obispo de Tapachula

Esta nota fue publicada el día: 28, agosto, 2016



SOCIALES

pornask sexevi.net zagaga

EDITORA ZAMORA CRUZ SA DE CV AV. ANTONIO DAMIANO CAJAS MZ M ALTOS 2 FRACC. INSURGENTES TAPACHULA CHIAPAS.
­TEL. 6262241, 6262131
El Orbe ~ com.mx 2014.