ALFIL NEGRO

¿Qué Tanto es Tantito?
Oscar D. Ballinas Lezama

“A cada santo le llega su día” (refrán popular)
Estamos a dos semanas de que a los Alcaldes de Chiapas se les cumpla el plazo y paguen su deuda con los pueblos que gobiernan desde el mes de octubre del 2015; muchos de ellos heredaron proyectos inconclusos y millones de pesos por concepto de deudas.
Según la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, sólo por concepto de adeudos a la Federación los 122 municipios chiapanecos adeudaban hasta el 30 de junio del 2015 la nada despreciable suma de mil 135.4 millones de pesos; adeudos que eran desde los 200 mil pesos a los 396 millones de pesos, como en el caso de Tuxtla Gutiérrez, que fue considerado uno de los municipios más endeudados.
Tapachula no cantó mal las rancheras y su deuda a la banca de desarrollo (Nafin, Banobras, Fira y Bancomex) era de 178.2 millones de pesos; mientras que San Cristóbal se apuntó con 57.3 millones de pesos, Ocosingo 51.1 millones de pesos y Comitán adeudaba 25.3 millones de pesos. Esto solo como ‘botón de muestra’.
Por si fuera poco, los adeudos con la CFE también fueron otro pesado lastre que dejaron los exalcaldes a quienes después de la borrachera de sus triunfos electorales, tuvieron que soportar la cruda realidad de comprometerse a pagar las deudas de sus antecesores y el mar se les hizo chico para echarse un buche, hasta que vieron que no eran enchiladas las que iban a hacer, fue entonces cuando empezó el crujir de dientes y muchos tuvieron que ‘nadar de muertitos’.
Las deudas que les dejaron los que se fueron con las bolsas llenas del dinero público, siguieron brotando por todos lados y salieron a la luz pública otros 850 millones por laudos laborales, únicamente Tapachula debía 97 millones de pesos como indemnización a trabajadores que habían sido despedidos; en ese tenor Tuxtla Gutiérrez no salió ‘muy raspado’ ya que su adeudo era de 31 millones de pesos.
Consecuentemente, en los primeros días de aquel octubre negro del 2015, los Presidentes Municipales sustitutos pusieron el grito en el cielo por aquel cúmulo de deudas; ni tarde ni perezosos denunciaron públicamente los hechos, jurando y perjurando que sus quejas lo harían llegar por escrito ante el Órgano Superior de Fiscalización del Congreso del Estado, de la misma Federación y cuantas autoridades tuvieran que ver en la aplicación de la justicia, en contra de quienes habían hecho las ‘cuentas del gran capitán’.
A casi doce meses de las presuntas denuncias en contra de los exalcaldes, siguen en silencio; los ciudadanos de cada uno de esos municipios donde volvió a privilegiar la corrupción y la impunidad, no han tenido a la información sobre los resultados de esas denuncias, mucho menos se ha visto que el largo brazo de la ley castigue a los acusados.
Sin embargo, la Secretaría de Hacienda federal dio a conocer en los tres primeros meses del 2016 que sólo 26 municipios deben al Gobierno de la República aproximadamente 753 millones de pesos, son: Tapachula, Tuxtla Gutiérrez, San Cristóbal, Comitán de Domínguez, Huixtla, Tonalá, Cacahoatán, Chiapa de Corzo, Tuzantán, Tuxtla Chico, Huehuetán, Pijijiapan, Mapastepec, Acapetahua, Palenque y varios más.
Ahora, la gran interrogante será saber después del primero de octubre próximo, qué van a informar los Alcaldes actuales que han tenido todo un año para tratar de resolver las diversos problemáticas de sus administraciones, incluyendo el pago de los adeudos heredados, al menos los abonos que pudieron haber otorgado en este año que justo es reconocerlo, ha sido de una austeridad tremenda; salvo algunas ocasiones en que por las circunstancias del caso han tenido que echar la casa por la ventana; pero eso habrán de aclarar con pelos y señas en su primer informe, al menos eso es lo que espera la sociedad.
El sol no se puede tapar con un dedo. Por angas o por mangas, los problemas diversos que se ha sufrido a nivel nacional y que han repercutido en la mayoría de las entidades mexicanas, han ocasionado la falta de empleos, consecuentemente de seguridad; no se puede soslayar el aumento de la delincuencia, principalmente con el tráfico de drogas, armas y asaltos a manos armada.
El 2016 ha sido un año de calamidades, desde los desastres naturales, pasando por las reformas a las leyes, protestas de medio mundo, asesinatos y aumento de la drogadicción impulsados por el crimen organizado, los bloqueos del magisterio, escuelas sin maestros ni clases, brotes de diversas epidemias provocadas por los mosquitos o la falta de prevención sanitaria, aumento del número de contagiados por enfermedades venéreas, sida, cáncer o diabetes.
En este año considerado ‘del mono de fuego’, las protestas de los mexicanos han sido como en ninguna otra fecha; empezando por las reformas hacendaria, energética, educativa y religiosa, pasando por la visita de Donald Trump, la presunta corrupción y falta de profesionalismo en el deporte, donde como siempre el equipo nacional de futbol volvió a hacer el ridículo.
A los mexicanos les tocó protestar también por la presunta muerte del ‘Divo de Juárez’ a quien le han llorado inconsolablemente, y nadie les explica por qué no se le hizo la autopsia; los grandes beneficiados han sido los medios como la televisión, que les cayó ‘como anillo al dedo’ la muerte de Juanga, para explotar la publicidad y hacer dinero a lo bárbaro.
Dios quiera que las cosas empiecen a tomar rumbo positivo, como al parecer sucederá con los maestros que mañana volverán a sus clases; eso ya es ganancia ante los nuevos aumentos de la gasolina, luz eléctrica y consecuentemente en los productos y servicios, lo bueno es que los mexicanos somos un pueblo noble que no sólo sabe aguantar todo, sino además sabemos perdonar a quienes nos ofenden. Total, ¿qué tanto es tantito?

Esta nota fue publicada el día: 18, septiembre, 2016



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