ALFIL NEGRO

Violencia Mortal
Oscar D. Ballinas Lezama

Me volví y vi todas las violencias que se hacen debajo del sol; y he aquí las lágrimas de los oprimidos, sin tener quien los consuele (Eclesiastés 4:1)

No obstante el esfuerzo de las autoridades encargadas de brindar seguridad a los soconusquenses, el crimen organizado va un paso adelante; si bien es cierto que en esta frontera del sureste mexicano la delincuencia no es tan grave como en otras partes del país, tampoco podemos echar las campanas al vuelo.
Los asaltos a comercios y transeúntes, así como los asesinatos y secuestros en la Costa chiapaneca bastan para quitarle el sueño a la gente, porque las corporaciones policiacas, pese a que presuntamente tienen todo el apoyo gubernamental que les capacita, da armamento, vehículos, seguros de vida y sueldos decorosos, no han podido darle la batalla al hampa organizada.
Chiapas ha sido considerado como uno de los Estados más seguros en todo el país; sin embargo, la violencia y la delincuencia parecen hacer caso omiso a esas estadísticas, sobre todo en la zona fronteriza de la Costa soconusquense donde ‘el horno no está para bollos’, al grado que la sociedad ha perdido la fe en la policía que no ha demostrado capacidad ni voluntad para realizar su trabajo de brindar seguridad a la ciudadanía.
Para nadie es secreto que existe una tremenda crisis en todos los órdenes, las naciones están en guerras en el medio oriente, confrontaciones en Centro América, disturbios en África, Estados Unidos de Norteamérica y México; aumenta la inseguridad en las calles, igual que los robos, la violencia, delincuencia juvenil, secuestros, asesinatos.
Si esto no bastara, la gente está sufriendo también con las malas decisiones de muchos de sus gobernantes que han aumentado la crisis en las finanzas, inflación, carestía, hambre, huelgas y la miseria que le pega al grosos de la humanidad, sobre todo en los países llamados del tercer mundo como México y Centroamérica, donde la deuda externa amenaza con asfixiar la economía.
El terror está por donde quiera, además de las guerras y la delincuencia que reinan en este mundo gobernado por el mal, lo vemos en las escuelas, el trabajo, en los deportes, las calles y hasta en el entretenimiento; ni los hogares se salvan porque hay mucha violencia intrafamiliar.
Dios trata de advertirnos para que reencontremos el camino de la paz y la armonía, sin embargo pocos son los que se dan cuenta de estas señales a través de la naturaleza, como en el caso de los terremotos, las inundaciones, las sequias y tornados que cada vez son más frecuentes; hay grandes heladas y tremendas olas de calor que nos llegan en forma repentina.
Las familias están en crisis, los divorcios son alarmantes, la concupiscencia ha llevado a las autoridades a apuntalar reformas en las leyes, sin importarles destruir los principios morales y bíblicos como en el caso de los matrimonios gay, igualitarios dicen ellos; con ello fomentan también la prostitución y dañan la salud de miles de seres humanos que son atrapados por fatales enfermedades como el Sida.
Hay angustia en la humanidad porque mucha gente está sufriendo ya el estrés de una posible guerra nuclear; hay desesperanza por la falta de amor al prójimo, crece la incomprensión y la soledad, causando que miles de personas se quiten la vida por esto.
Quienes tienen o han tenido la oportunidad de leer el libro de libros o escuchar en cualquier iglesia, sea de la denominación que sea, pero conocen el contenido de la Biblia, saben que escrito está: …entonces habrá en la tierra angustia de las gentes, desfalleciendo los hombres por temor y la expectación de las cosas que sobrevendrán en la tierra; porque las potencias de los cielos serán conmovidas (Lucas 21:25 26)
Para nadie es secreto que en varias partes del planeta muchos países se están dando ‘hasta con la cubeta’, no obstante se viven hablando de paz, lo que no dicen si es la paz de los santos sepulcros, porque las armas nucleares se siguen acumulando en naciones como China, Corea del Norte, la misma Israel, Rusia, Inglaterra, Estados Unidos, Francia y hasta Pakistán.
Que cuando digan: paz y seguridad, entonces vendrá sobre ello destrucción repentina, como dolores a la mujer encinta y no escaparán (1ª de Tesalonicenses: 5-3)
En cuanto al caso del médico traumatólogo que fue baleado la madrugada del día de ayer sábado, agentes de la Policía Municipal, bajo el mando de Israel Méndez Hernández, lograron establecer, conforme a los videos de las cámaras instaladas sobre la Segunda Sur y 10 Oriente, que fue un altercado entre el lesionado con el conductor de una camioneta pick up color blanca de modelo reciente, luego de que presuntamente el hoy baleado conducía en estado de ebriedad y no dejaba rebasar a su hoy agresor, cuando se bajó a reclamarle y supuestamente a tratar de agredirlo, fue baleado. Al menos eso es lo que se observa en el video presentado por las autoridades.
De ahí la recomendación para todos los automovilistas, para que sean tolerantes cuando vayan manejando y alguien les vaya pitando o tratando de rebasarlos, deben cederle el paso, porque no saben quién es, ni su urgencia por pasarlos. Eviten pelear o reclamar porque alguien vaya apurando el tráfico o porque les cierra el paso, respiren profundamente y cuenten hasta diez, cien si es necesario, pero valoren su vida.
Qué bueno que las cámaras instaladas en ese lugar pudieron fotografiar los hechos, por lo que de un momento a otro podrían detener al responsable del tiroteo, sin embargo, eso nos da una idea de que es necesario y urgente instalar más cámaras porque actualmente sólo se cuentan con 15 y el proyecto de colocar otras 35 en Tapachula.
Si bien es cierto que ha aumentado la inseguridad en esta frontera del sur de México, también lo es que le hemos abierto las puertas de par en par a mucha gente indeseable que viene de Centroamérica, quienes desde que ingresan a territorio mexicano tienen más derechos que los que nacieron y viven en estas tierras.
Bien dicen que “ni tanto que alumbre al santo, ni tanto que le queme”; Tapachula y los municipios de esta frontera sur necesitan urgentemente una revisión minuciosa de esas leyes que nos ponen como ‘candil de la calle y oscuridad de la casa’; y añadir a ello, la aportación de mayores recursos para que la Policía Municipal, que es preventiva, cuente con más vehículos y más elementos con salarios decorosos.
No falta decirlo, Tapachula y municipios aledaños tienen gran importancia en Chiapas y el país entero, primero porque están en una frontera donde empieza la patria, colindando con países que están en revueltas sociales y políticas; amén de que es una zona productiva cien por ciento, a diferencia de la capital chiapaneca, que basa su economía en la política, y un poco de turismo.
Nadie duda que la delincuencia en el Soconusco se ha incrementado por el flujo migratorio; aunado a la falta de fuentes de trabajo que ha puesto contra la pared a quienes se encuentran en extrema pobreza y buscan sobrevivir a costa de lo que sea, no importa morir o ir a la cárcel en este intento.
Algo está muy claro en esta región costeña, la delincuencia se ha desatado y parece que no hay poder humano que la detenga; para empezar, el número de elementos de Seguridad Pública Municipal es el mismo de hace décadas, que poco o nada pueden hacer en una población que ha triplicado su cantidad de habitantes; por si fuera poco, no solamente faltan más policías, sino que carecen de vehículos suficientes, gasolina y las técnicas para combatir la delincuencia.
¡Que Dios nos agarre confesados!

Esta nota fue publicada el día: 2, octubre, 2016



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