ALFIL NEGRO

Por Oscar D. Ballinas Lezama

El año del Mono

“Haz la cadena, porque la tierra está llena de crímenes sangrientos y la ciudad llena de violencia” (Ezequiel 7:23).

Ni duda cabe que el ser humano se encuentra entrampado en el problema de la deshumanización; el mundo ha venido siendo contaminado por sus habitantes que hemos violado las leyes de la naturaleza que son las de Dios, con insensatez desobedecemos sus mandatos y en el pecado estamos llevando la penitencia.
Comprobado está que son pocas las personas que han hecho caso a los principios morales establecidos en los mandamientos cristianos, vivimos una época de desenfreno y poco a poco hemos convertido las sociedades en las que habitaron Sodoma y Gomorra, la maldad y el desamor se han convertido en símbolos de nuestra existencia; vemos la tormenta y nos negamos a hincarnos.
“Amarás a tu prójimo como a ti mismo”, reza un principio bíblico del que la mayoría ha hecho caso omiso; vivimos en un mundo de violencia y desamor en el que cada quien se ‘rasca con sus propias uñas’; niños, mujeres, ancianos hambrientos, enfermos o atrapados por las garras del vicio deambulan por distintas partes del mundo, sin que nadie se ocupe o preocupe de su suerte. “Por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará”(Mateo 24:12)
Las guerras por la ambición del dinero y el poder de las naciones poderosas contra las más débiles, los crímenes del terrorismo, los asesinatos a la sombra del narcotráfico, los odios y las pasiones de los seres humanos que se han convertido en lobos para el mismo hombre, han convertido el planeta en un manicomio donde la locura tiñe de sangre a cada instante el alma de quienes matan a otros seres humanos, como sucede en el caso de los niños secuestrados que se han convertido en un negocio terrorífico al traficar con sus órganos.
Sólo en nuestro país en los dos últimos años existen más de 40 mil menores desaparecidos, las autoridades presumen que han sido robados para explotarlos sexualmente algunos y la mayoría están en la lista de la venta y tráfico de órganos; sabiéndose que esta mafia de secuestradores con alma de demonios operan más frecuentemente en la Ciudad de México, Estado de México, Veracruz, Tijuana, Monterrey y Guadalajara, aunque los estados del sureste como Chiapas, no escapan a este terrible flagelo que ha enlutado el corazón de miles de familias.
Existe el Centro Especializado para la Búsqueda de Niños Robados, pero no es más que otra de las cientos de instituciones gubernamentales que no han servido ‘ni para tiro de escopeta’; son elefantes blancos creados para darle chamba a los amigos o parientes de políticos o gobernantes en turno; lo que es aprovechado por las mafias de ‘roba chicos’ para actuar a sus anchas.
No queremos alarmar a nadie, sin embargo, el ‘sol no se puede tapar con un dedo’, es mejor lanzar un grito de alerta a tiempo para que las familias chiapanecas estén pendientes, que protejan y, vigilen y cuiden muy de cerca a sus hijos, las mafias de desalmados no se tientan el corazón para robarlos y venderlos a los traficantes de órganos o explotación sexual, que como crimen organizado sacan a sus víctimas del país con pasaportes y credenciales, utilizando el dinero mal habido para sobornar a las autoridades corruptas que en este país tenemos hasta para ‘tirar para arriba’.
Con la creación de las redes sociales, niños y jovencitos caen fácilmente en las manos de las redes de traficantes, quienes utilizan a jóvenes atractivos para llegar a sus víctimas, por lo que los padres o familiares de los menores deben estar atentos a los contactos que éstos tengan en el internet.
Para nadie es secreto que el tráfico de niños y personas es el tercer negocio más lucrativo en el mundo, después del negocio de las armas y las drogas; la UNICEF ha señalado claramente que anualmente en el mundo desaparecen más de un millón de niñas y niños que son usados en la explotación sexual o para vender sus órganos y asesinarlos como si fueran animales.
Investigadores policiacos de los Estados Unidos y Francia han narrado historias horrendas sobre este tipo de crímenes; asegurando que es difícil encontrar a un niño secuestrado al que le quitan sus órganos, porque lo que hacen las bandas es echar sus restos en grandes trituradoras de carne, luego se lo dan a los perros; algo verdaderamente horrendo.
También los venden a sectas satánicas para sus malvados rituales demoniacos; los niños que más persiguen estas mafias son los aquellos cuyas edades oscilan entre uno a diez años.
En los últimos años los traficantes piden hasta 7 mil 500 dólares por llevar desde Centroamérica hasta la orilla del río Bravo en los Estados Unidos a un menor o a una madre con hijos; sin embargo, aquí en Chiapas muchas veces los agentes de migración cuando detienen a estos ‘polleros o polleras criminales’, son demandados ante los Derechos Humanos o la PGR por supuesto abuso de autoridad; lo peor de todo es que los criminales son liberados y los agentes migratorios procesados. ¿Incongruencia o presuntas complicidad de las otras autoridades?. Sólo Dios y la mafia lo sabe.
“Porque vuestras manos están manchadas de sangre y vuestros dedos de inequidades; vuestros labios hablan mentira, vuestra lengua murmura maldad” (Isaías 59:3).
Y falta lo peor; eso lo veremos en el año del ‘gallo de fuego’, el 2017 que está a unas cuantas semanas, cuando digamos adiós al año del mono que estuvo lleno de muertes, crisis económica y política.

Esta nota fue publicada el día: 27, noviembre, 2016



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