ALFIL NEGRO

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La zamba del miedo
Oscar D. Ballinas Lezama

Hasta ayer, continuaban las réplicas de sismos en Chiapas, lo que mantiene a la población al filo de las butacas y con el ‘Jesús’ en la boca, lo que no es para menos, luego del tremendo susto del pasado jueves por la noche, cuando el terremoto de 8.2 grados nos puso a bailar ‘la zamba del miedo’.
Mucha gente ha entrado en psicosis debido a que la información en las redes sociales mencionan, la mayoría sin fundamento científico, que de un momento a otro podría darse el llamado ‘gran terremoto’ (The Big One), el cual los sismólogos de los Estados Unidos afirman sería devastador; advirtiendo que la población necesita actuar para protegerse en vez de ignorar la amenaza.
De ahí, que más allá de pensar que se busca crear pánico, los conocedores del tema coinciden en que es mejor prevenir que lamentar; agregando que la decisión de alguien de no estar listo aumenta las posibilidades de que otros sufran, según reafirmó la sismóloga Lucy Jones, en una reunión de la Unión de Geociencias de Japón y la Unión Geofísica Americana.
Por otro lado, algunos investigadores mexicanos del Centro de Investigación de Gestión de Riesgos y Cambio Climático de la Unicach, donde se encuentra el centro de monitoreo vulcanológico-sismológico del sureste de nuestro país, explican que el número de réplicas después de un sismo de magnitud superior a los 6 grados, son irrelevantes porque no liberan más que una fracción pequeña del sismo principal, y añaden que seguirá temblando pero que poco a poco la roca encontrará su equilibrio y los movimientos telúricos irán disminuyendo cada día.
Por cierto, el próximo 26 de Septiembre a las 10:00 horas, expertos en vulcanología y sismología de esta dependencia, estarán dando una conferencia en las instalaciones del Planetario de Bachilleres, con la finalidad de orientar a la población sobre los riesgos y el cambio climático.
Serán eventos gratuitos al que podrán asistir todos los ciudadanos que lo deseen, quienes además tendrán la oportunidad de prepararse para enfrentar los riesgos de los fenómenos naturales, como los que está teniendo toda la humanidad en los últimos años.
Además, orientarán a los jóvenes que deseen estudiar la Licenciatura en Ciencias de la Tierra, una carrera que cada vez se está haciendo necesaria para poder tener expertos que ayuden a la humanidad a enfrentar los problemas causados por los fenómenos de la naturaleza.
Los chiapanecos de la costa recibieron hace pocos días la visita del presidente Enrique Peña Nieto, quien estuvo acompañado por varios secretarios de su gabinete, entre ellos: Miguel Ángel Osorio Chong, Aurelio Nuño Mayer y José Antonio Meade Kuribreña, que fueron recibidos por el gobernador Manuel Velasco Coello, quien les acompañó en el recorrido para evaluar a ‘ojo de buen cubero’, los daños del terremoto del pasado 7 de Septiembre.
El Presidente evaluó el problema y dio instrucciones a funcionarios federales para que enfocaran su atención en tres objetivos de ayuda a los damnificados; priorizar los servicios de salud, para lo cual ordenó que llegaran al lugar de la tragedia, médicos y enfermeras de todo el país.
Luego pidió a sus expertos que hicieran un levantamiento censal de las afectaciones, conjuntamente con las autoridades estatales, y como tercer punto, emprender a la brevedad posible la labor de reconstrucción.
Para nadie es secreto que el Tlatoani nacional, decretó tres días de luto nacional por los muertos en esta tragedia, amén de solicitar a la población que aporte ayuda económica o en insumos para los damnificados, de ahí que los chiapanecos han empezado a exigir que se cancelen los festejos septembrinos, por los gastos superfluos que se realizan en una celebración que no tienen razón de ser en estos tiempos de crisis y tragedias; sería mejor que ese dinero que se gasta en coronaciones de reinas, cohetes, música, artistas, tamales, refrescos y alcohol, se le diera como ayuda a los damnificados.
Gran parte de la ciudadanía afirma que es irrespetuoso echar las campanas al vuelo, lanzar fuegos artificiales y embriagarnos de alegría, cuando sabemos que miles de nuestros hermanos chiapanecos están sufriendo la pérdida de un ser querido bajo los escombros de sus viviendas derribadas por el sismo, pasando las noches en la calle sentados en una mecedora o acostados en una hamaca, si bien les va.
“Que se guarde el vestido de china poblana, que los baúles no se abran para que salgan a bailar las chiapanecas, que los charros guarden sus reatas y sus estoperoles de plata; la pólvora se cambie por una oración, agradeciendo a Dios que nosotros estamos ilesos y pidiendo por los que no corrieron con esa suerte; no podemos celebrar una fiesta en medio de tanta desgracia”, diría en sus letras un periodista de raíces oaxaqueñas y alma chiapaneca.
Otros piden a los políticos y a sus partidos hagan gestionen en las diversas Cámaras para que el dinero fluya en apoyo a los damnificados, ya que deben entender que su función es gestionar recursos y que el FONDEN haga un censo exacto de las viviendas dañadas, con el fin de que no se tergiverse la ayuda a los afectados.