“Elefante Blanco” el Nuevo Rastro Municipal

* Incumple Sabines con el Tipo TIF.

* Al no Funcionar la Planta de Aguas Residuales.

Más de 105 millones de pesos fue la inversión de una obra que nunca funcionó.

Ante su inoperatividad realizan la matanza a la intemperie.

La carne llega a los mercados antihigiénica poniendo en riesgo la salud de la población

El nuevo rastro ya fue inaugurado y los tablajeros padecen las deficiencias.

 

La matanza se realiza a la interperie fuera del rastro, mientras que las vísceras son regadas en los patios provocando contaminación. Esta es la carne que a diario consume la población.

Tapachula, Chis., 24 de marzo.- El nuevo rastro Tipo Inspección Federal (TIF), con toda su modernidad y un costo superior a los 105 millones de pesos queda como un monumento más a la ineficiencia y corrupción oficial, por las fallas de obra e inoperatividad, esto, a unos meses de inaugurarse por las autoridades estatales, municipales y ante el sector productivo.

Por el malestar de la población debido a lo insalubre en que se mata y expende la carne desde hace 3 semanas, EL ORBE, realizó un recorrido por los lugares totalmente insalubres, ya que se realiza entre el polvo, bacterias y contaminantes ambientales donde vienen sacrificando en promedio diario 90 reses.
Observar los improvisados mataderos de reses a cielo abierto, nos hizo regresar en el tiempo, al menos 50 años, fechas en que en los patios se mataban y destazaban a los animales como se hace todavía en pequeños municipios y rancherías, y de forma similar en el recién demolido Rastro Municipal, que con todo lo antihigiénico que era ese obsoleto inmueble, se tenía mayor seguridad para la salud de los consumidores de carne.
El rastro inicialmente se proyectó con una inversión de más de 85 millones de pesos, pero al cambiarse al TIF-Sagarpa, se le inyectó en la actual administración municipal otros 20 millones, por lo que sobrepasa los 105 millones de pesos y para nada, porque al ser contaminante fue clausurado por los inconformes habitantes del cantón Lagartero.
Cualquier ciudadano se entristece al ver las modernas instalaciones del inoperante rastro, y saber que actualmente se está matando a las reses en otros dos predios y en los patios de cualquier tablajero, lo que se hace sin las mínimas medidas de higiene, aunque afirmen que está al día la vigilancia sanitaria municipal.
No queda duda del magno fracaso de la actual administración estatal y municipal al poner en operaciones hace unos meses y en estos momentos permanezca prácticamente clausurado el nuevo rastro por las protestas de los habitantes del colindante cantón Largatero, quienes no soportaron la gran contaminación a sus aguas de riego; pestilencias y daños a su salud.
Los inconformes llegaron al extremo de bloquear las entradas del “moderno rastro” por incumplimiento de los acuerdos en corregir las fallas técnicas de la planta de tratamiento de aguas residuales en el plazo propuesto en la última minuta, para hacer los trabajos que eviten la contaminación, pero no hay para cuándo se solucione.
El daño directo es para los socios de los dos grupos de tablajeros como son la Asociación y la Unión de Introductores de Ganado, quienes al no poder desarrollar sus actividades en las condiciones que marca la norma sanitaria, aceptaron la propuesta de las autoridades de hacerlo a la intemperie y en forma rústica como se hace en rancherías.
Se buscó entrevistar a los representantes y no fue posible, solo se dialogó con algunos introductores que omitieron explicaciones porque dijeron que solo podían darlas sus dirigentes.
Sin embargo, los riesgos y el daño mayor es para la salud del público consumidor de carne que adquiere el producto en los expendios, de donde salió la versión de las amas de casas que la carne presenta un aspecto distinto -“sucia”- y al indagar por su cuenta se enteraron de la forma del sacrificio y que hoy verificamos la matanza de reses y expendio insalubre. En el recorrido por el predio a orillas de la carretera que conduce al nuevo rastro en el camino al cantón Lagartero hay otro destazadero de animales, en otro terreno por el rumbo del rancho Santa Cecilia al norte de la ciudad, se ve cómo los introductores y su ganado arriba de camioncitos, esperaban al personal para sacrificar reses en un fraguado de cemento al aire libre.
Ha quedado de manifiesto que desde años atras en que terminaron la obra del rastro, en la administración del exalcalde Ángel Barrios Zea, no se pudo poner en operación por sus múltiples fallas técnicas, y el proyecto quedó un buen tiempo en el abandono con su consecuente deterioro por la falta de uso.
Posteriormente, ya en la administración del excalde Ezequiel Orduña Morga se revaluó y con la intervención del gobernador Juan Sabines Guerrero se informó de la autorización de otra fuerte suma de recursos para que no fuera un simple rastro sino del tipo TIF por su certificación internacional, lo que tampoco se logró.
Finalmente, ésta cuestionada obra que se anunció como de las grandes que distinguirían el desarrollo de Tapachula, que aumentaría la capacidad comercial de productores y se cuidaría la salud de los consumidores, se terminó inaugurando como rastro tipo SAGARPA; pero lamentablemente sigue cerrado por fallas técnicas, y más fallas humanas, negligencias, justas protestas y minutas sin cumplirse.
Ganaderos, tablajeros y consumidores por los hechos desagradables de las condiciones del sacrificio de reses y expedio de la carne, señalan que el gobernador Sabines no ha dado ha dado respuesta a un problema histórico para Tapachula y la región, en razón que este tipo de rastro se anunció entre las principales obras de su gobierno y exhibe su fracaso.
Todavía el día de la demolición del anterior y obsoleto rastro cerca del complejo comercial al sur de la ciudad, diversos actores de la política y de importantes sectores productivos, dieron como un hecho el logro de hacer realidad una demanda añeja por los malos olores que se expedían en la zona y que se garantizaba mayor higiene y salubridad en la carne, pero todo está peor.
Lo que sería un hecho sin precedente por donde se le viera al hoy elefante blanco del nuevo rastro municipal, es vergüenza para las autoridades y nula garantía en las condiciones de sanidad var la carne que consumen los tapachultecos.
Incluso se habló de planes para hacer la edificación del Instituto de Planeación Municipal, en el lugar en que estuvo el viejo rastro, cuando debieron ocuparse en que el inmueble inaugurado cumpliera con todas las normas de operatividad y no echarlo a andar ocultando la realidad y que tarde o temprano se manifestaría con un problema mucho mayor al que se tenía en la pasada administración estatal. EL ORBE/Alberto de la Cruz Aguilar.


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