En Pésimas Condiciones y sin Renovación, Tiende a Desaparecer el Tapachultecobus

Por fallas mecánicas 14 de los 52 autobuses que prestaban el servicio en la ciudad, ahora permanecen abandonadas convertidas en chatarra. Día a día desmerece el servicio.

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Por fallas mecánicas 14 de los 52 autobuses que prestaban el servicio en la ciudad, ahora permanecen abandonadas convertidas en chatarra. Día a día desmerece el servicio.

Por fallas mecánicas 14 de los 52 autobuses que prestaban el servicio en la ciudad, ahora permanecen abandonadas convertidas en chatarra. Día a día desmerece el servicio.

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Cada mes se reporta una unidad reducida a chatarra

Tapachula, Chiapas. Agosto 24.- El Sistema de Transporte Urbano de Tapachula (SITUTAP), popularmente llamado “tapachulteco”, festejó su sexto aniversario con una unidad incendiada por falta de presupuesto para darles mantenimiento y por las lamentables condiciones en las que están los autobuses.
Fue el 10 de agosto del 2010, cuando se puso en marcha uno de los proyectos de transporte más innovadores del país, para ofrecer sus servicios en Tuxtla Gutiérrez (136 vehículos) y Tapachula (52), en sociedades anónimas separadas.
Sin embargo, de las 52 unidades con las que se inició el proyecto en Tapachula, solamente están operando 38, de las cuales 15 están en condiciones aceptables y el resto con serias carencias y deficiencias mecánicas.
Es decir, 14 camiones están reducidas a chatarras, incluyendo las dos que se incendiaron recientemente debido a los cortos circuitos por falta de mantenimiento en sus sistemas eléctricos.
Lo peor de todo es que en los últimos dos años, se promedia mensualmente un autobús que tiene que ser desechado por inservible y porque su reparación es más costosa que comprar uno nuevo.
Para poner en marcha ese proyecto, la administración estatal en ese tiempo propuso crear una sociedad cooperativa integrada por 49 socios transportistas, que dejaron fuera de servicio sus unidades colectivas en las rutas de “Laureles” y “Rastro”.
En esa sociedad, tal y como sigue vigente, el 51 por ciento es propiedad del Gobierno del Estado y el resto de las acciones para los concesionarios.
El arranque de las operaciones fue con una tarifa de 5 pesos para público en general y 2.50 para personas con capacidades diferentes.
En seis años, solamente hubo un incremento de un peso por persona, mientras que los combustibles y refacciones se incrementaron en alrededor del 120 por ciento en ese mismo periodo.
Poco antes de concluir el sexenio fue suspendido el proyecto. Se cancelaron también los recursos económicos para la operación de ambas cooperativas y se dejó a la suerte a los concesionarios.
En el caso de Tuxtla Gutiérrez, la administración del “Conejobus” está atravesando serios problemas financieros con un adeudo superior a los 50 millones de pesos a proveedores, prestadores de servicios, impuestos, e incluso tiene varios meses que no se les da un solo peso a los socios.
En tanto que en el “Tapachulteco” se tuvo que poner en marcha una estrategia que les permitiera sobrevivir, en espera de contar con los apoyos de antaño.
Se redujo el personal administrativo casi en un 70 por ciento; se canceló el contrato de la oficina outsourcing que operaba la selección, contratación y todo lo relacionado con el personal y se detuvieron las inversiones de mantenimiento preventivo y de optimización de los vehículos.
Se canceló el uso de tarjetas electrónicas de los usuarios, por los altos cobros del sistema y otras disposiciones que ya se empiezan a reflejar en las fallas de las unidades.
Los recursos económicos que se generan de los alrededor de 15 mil usuarios diarios del “Tapachulteco”, sirven para pagar todos los gastos de operación, incluyendo combustibles, refacciones y reparaciones, pero también para cumplir con proveedores, impuestos y otros gastos.
En el balance actual, ya ninguna de las unidades cuenta con el servicio de televisión, muy pocas tienen aire acondicionado y, en general, les urge mantenimiento antes de que también concluyan su vida útil incendiadas.
El “Tapachulteco” quedó reducido a solamente a dos rutas iniciales, y las han tenido que ampliar para la atención de diversas colonias aledañas al Libramiento, el estadio de fútbol “Manuel Velasco Coello”, y poblaciones circunvecinas.
Las otras 48 rutas del transporte en el área urbana del municipio, sigue en responsabilidad de las colectivas, popularmente llamadas combis.
Mientras se implementa una solución, los usuarios tendrán que seguir viajando en unidades viejas, algunas ya chatarras, porque es lo que les permite su presupuesto y no hay más. EL ORBE / Ildefonso Ochoa Argüello

Esta nota fue publicada el día: 25, agosto, 2016



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