Comiendo Mango en el Texcuyuapan
Muchas de las historias de Tapachula tienen dejos de leyenda. Algunas rayan en lo ridículo como las espectrales apariciones urbanas que más bien engalanan los anecdotarios de los fantástico, y otras por lo difícil para demostrar albergan buena dosis de fe, sin embargo el rescatarlas es labor necesaria para las memorias futuras de la comunidad. A mediados de los años setenta el licenciado Jorge Águeda Sánchez escribía en un conocido semanario de la ciudad una columna periodística llamada “Cronicas de Tapachula”, en ellas relata cómo se creó la primer colonia de Tapachula: la “16 de Septiembre”.
En la primera mitad del siglo pasado, el señor Fidel López Trujillo acude a bañarse al río Texcuyuapan en la parte sur oriente de la ciudad, al observar un frondoso árbol de mango sube a su copa a bajar los frutos y observa el paisaje e imagina un asentamiento urbano en esa área. Con esa imagen en su mente acude a comentarles su idea a unos amigos, quienes le comentan que tales extensiones pertenecieron a la señora Pancho, chapina que vivía en los entonces límites de la ciudad en la 6a oriente y fue asesinada en 1904, al no tener familia y herederos su apoderado el señor Ranulfo Cruz era el encargado de ellos.
El Licenciado Águeda en su artículo periodístico de los años setenta reseña que en esa época el mítico árbol de mango a la orilla del río, que fue protagonista de la visión del señor López casi medio siglo antes todavía existía.
Leopoldo Constantino García.- Cronista de la ciudad de Tapachula, es Contador Público y Maestro en Administración, imparte cátedra en Universidades de dicha ciudad y escribe artículos relacionados con Administración y temas afines para plataformas digitales.




