Leopoldo Constantino García*
Ya Chupó Faros
Esa célebre frase mexicana se usaba en la Revolución cuando una persona estaba a punto de ser fusilada y como última voluntad le permitían fumar un cigarrillo, el cual habitualmente era de esa popular marca de antaño, sin embargo ahora no hablaremos de cigarrillos ni fusilamientos, sino de los faros: las señales luminosas marítimas.
De niño recuerdo que en las noches muy claras si fijaba mi vista desde mi casa hacia el mar, se podía observar el haz de luz del faro de Puerto Madero.
La historia de los faros se pierde en la bruma de los tiempos, siendo el más famoso de todos una de las siete maravillas del mundo antiguo: el mítico faro de Alejandría, construido en la isla de Faros.
De niño, cuando mi padre nos llevaba a San Benito a comer pescado y disfrutar de sus playas, recuerdo al faro construido hace casi 100 años como una postal visual de la comunidad, su añeja estructura para esos ya lejanos años setenta del siglo pasado ahora es parte de la nostalgia: el actual faro se ubica cerca de las “escolleras” de la zona portuaria y es un moderno auxilio marítimo.
Actualmente los modernos sistemas satelitales GPS guían a los barcos por todos los mares, pero el apoyo visual de los faros en las costas sigue siendo invaluable en todo momento.
*Leopoldo Constantino García.- Cronista de la ciudad de Tapachula, es Contador Público y Maestro en Administración, imparte cátedra en Universidades de dicha ciudad y escribe artículos relacionados con Administración y temas afines para plataformas digitales.






