*- Sectores Proponen Demolerlo y Construir Oficinas de Gobierno.
Tapachula, Chiapas 2 de octubre del 2026.– El deterioro y abandono del antiguo edificio conocido como “Los Zopilotes”, que durante años albergó diversas dependencias gubernamentales y consulados, representa una preocupación para habitantes de la zona, ante el riesgo de un posible colapso y la falta de un proyecto para aprovechar el inmueble.
José Antonio Chol Ruiz, integrante de la coordinación del Bloque de Organizaciones de Izquierda Siempre, señaló que el edificio permanece sin uso, mientras personas transmigrantes lo utilizan como dormitorio y sus alrededores como sanitarios, situación que también genera preocupación por las condiciones de higiene y seguridad.
Advirtió que, después de los últimos movimientos sísmicos, existe temor de que la estructura pueda colapsar y afectar a vecinos, peatones y personas que permanecen en las inmediaciones.
Indicó que, de acuerdo con lo que se ha señalado, el inmueble cuenta con un dictamen de Protección Civil que impide su ocupación, por lo que consideró urgente que el Gobierno del Estado intervenga y determine su destino.
La propuesta, sostuvo, tendría también un impacto económico, pues actualmente diversas instituciones gubernamentales destinan recursos al pago de rentas por edificios particulares, cuando podrían aprovecharse espacios propios para reducir gastos administrativos y canalizar esos recursos a otras necesidades de la población.
Recordó que el inmueble llegó a concentrar numerosas oficinas de gobierno y representaciones consulares, pero con el paso de los años quedó prácticamente inutilizado.
Asimismo, cuestionó las condiciones de abandono de la Unidad Administrativa de Tapachula, al considerar que la falta de mantenimiento y atención proyecta una imagen de desinterés institucional.
Finalmente, llamó a las autoridades estatales y a la Delegación de Gobierno a atender ambos inmuebles, al señalar que el abandono de la infraestructura pública no solamente representa un problema de imagen urbana, sino también un riesgo para la población y una pérdida de recursos que podrían aprovecharse en beneficio de la ciudadanía. EL ORBE/ Mesa de Redacción.




