Cacahoatán, Chiapas; 16 de septiembre de 2026.- En medio de los retos económicos que enfrenta la región fronteriza, negocios tradicionales han encontrado en la innovación, la calidad y la constancia las herramientas para mantenerse vigentes y generar oportunidades laborales.
Un ejemplo es El Bolillazo de Vero, emprendimiento encabezado por la señora Verónica Cansino, quien celebró una década de haber creado este particular platillo y cinco años de haber obtenido el título de registro de marca ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI).
Cansino recordó que el proyecto nació hace diez años con la inquietud de mantenerse ocupada en una actividad productiva, sin imaginar que aquella idea se convertiría en un negocio que hoy forma parte de los referentes gastronómicos de Cacahoatán.
“Ha sido gracias a Dios, pero también gracias a ustedes, los clientes; sin ustedes esto no sería posible”, expresó durante la celebración, donde se presentó además una nueva carta gastronómica y cortes preparados a la brasa.
La empresaria destacó que detrás del crecimiento del establecimiento existe una premisa fundamental: la constancia. Aseguró que durante estos diez años ha mantenido una presencia permanente al frente del negocio, involucrándose incluso en la elaboración del pan y en los procesos de producción.
Como parte de esta evolución, el establecimiento cuenta actualmente con dos panaderías, una de ellas dedicada a la elaboración de pan blanco, donde se producen más de mil bolillos diariamente.
La actividad representa además una fuente importante de empleo, al sostener 26 puestos de trabajo directos, además de generar ingresos para decenas de personas que participan indirectamente en la cadena productiva y comercial.
Para Verónica Cansino, el secreto de la permanencia no radica únicamente en un producto, sino en trabajar con disciplina, amor y compromiso.
“Soy una mujer trabajadora que disfruta lo que hace”, señaló, al destacar que la intención inicial de servir y ser útil a la sociedad se ha convertido en un proyecto que busca continuar creciendo.
Así, mientras la actividad económica enfrenta periodos de incertidumbre, negocios locales demuestran que la tradición puede convivir con la innovación y convertirse en una alternativa para preservar empleos, fortalecer el consumo local y mantener vivo el sabor que identifica a la región fronteriza. EL ORBE/ Ernesto L. Quinteros.
Negocios Tradicionales Subsisten a Pesar de la Turbulencia Económica
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