*Pueden Desencadenar en Ataques Espontáneos Hacia la Población
Tapachula, Chiapas 22 de Septiembre del 2026.- El incremento de las temperaturas y la falta de agua comienzan a generar cambios en el comportamiento de las abejas en la región del Soconusco, situación que mantiene atentos a los apicultores ante los posibles efectos que el cambio climático podría provocar en la producción de miel y otros derivados de la actividad.
El apicultor Elvis Estefano Mota Rangel, dedicado a la crianza y manejo sostenible de abejas, explicó que en los apiarios que supervisan han detectado un comportamiento más defensivo de las colonias, particularmente durante las jornadas de revisión.
“Se tornan más defensivas. Al momento de entrar al apiario comienzan a tener mayor actividad y a atacar; es un comportamiento que para nosotros es inusual, porque en años anteriores no lo habíamos notado”, señaló.
Indicó que, aunque las colonias mantienen un estado general regular y existe un manejo adecuado de los apiarios, no se descarta que el estrés provocado por las altas temperaturas, la falta de agua y una menor disponibilidad de polen y néctar estén influyendo en su comportamiento.
Mota Rangel destacó que será durante la próxima temporada de cosecha, entre finales de noviembre y abril, cuando podrán determinar con mayor claridad si las condiciones climáticas también repercuten en los niveles de producción de miel y otros productos de la apicultura.
Actualmente, los productores realizan divisiones de colonias para generar nuevos núcleos de Apis mellifera, incrementar el número de colmenas y aprovechar las distintas floraciones existentes en comunidades y zonas del municipio.
Ante este escenario, el apicultor hizo un llamado a fortalecer las acciones de protección de los polinizadores. Recomendó instalar bebederos cerca de los apiarios y mantener fuentes de agua disponibles.
Explicó que, junto con un grupo de jóvenes, trabajan en la elaboración de bebederos para abejas, aves y otros insectos, con el objetivo de contribuir al equilibrio de los ecosistemas.
“Hay que ser recíprocos con nuestras abejas”, enfatizó, al señalar que proteger a los polinizadores también significa contribuir a la agricultura, la biodiversidad y la seguridad alimentaria. EL ORBE/ JC.




