Tapachula, Chiapas 23 de septiembre del 2026.- La restricción del uso de teléfonos celulares dentro de las escuelas representa no sólo un reto educativo, sino también una oportunidad para fortalecer la salud emocional, la convivencia familiar y los hábitos de los estudiantes, consideró Ana Lydia Ovando Gordillo, directora del Centro de Integración Juvenil (CIJ) Tapachula.
La especialista señaló que aprender a prescindir temporalmente del dispositivo puede contribuir a desarrollar la tolerancia a la frustración, la concentración y la capacidad de establecer pausas en el uso de la tecnología. Explicó que los teléfonos pueden convertirse en distractores durante las clases y favorecer fenómenos como la ciberviolencia, además de reducir los espacios de convivencia presencial entre los jóvenes.
Ovando Gordillo destacó que el acompañamiento de padres de familia y docentes será fundamental para que esta medida tenga resultados positivos. Consideró necesario establecer horarios y espacios libres de celulares también en casa, como durante las comidas, para recuperar la comunicación familiar y el contacto afectivo.
Desde el ámbito educativo, indicó que al principio algunos estudiantes podrían experimentar ansiedad por no tener acceso a sus redes sociales o mensajes, pero señaló que, con orientación adec
y trabajo sobre el manejo de las emociones, pueden desarrollar herramientas para adaptarse.
La directora del CIJ Tapachula subrayó que el impacto de las redes sociales también puede relacionarse con problemas de autoestima y situaciones de malestar emocional, particularmente cuando los jóvenes otorgan un valor excesivo a los comentarios, publicaciones o reacciones que reciben en internet.
Ante ello, llamó a eliminar el estigma de buscar ayuda psicológica y recordó que los Centros de Integración Juvenil cuentan con talleres, programas y acompañamiento para jóvenes y familias.
Finalmente, sostuvo que el desafío requiere un trabajo conjunto entre escuelas, familias e instituciones de salud mental, mientras que desde una perspectiva social y económica también resulta importante prevenir problemas emocionales que pueden afectar el rendimiento escolar, la convivencia y el desarrollo futuro de los jóvenes. EL ORBE/ JC.




