Tapachula, Chiapas; 27 de Septiembre de 2026.- Tapachula se ha consolidado como un referente en la atención e inclusión educativa de niñas, niños y jóvenes en contexto de movilidad, una experiencia que ha comenzado a ser retomada en otros municipios de Chiapas, como Tuxtla Gutiérrez.
El presbítero Francisco Rocha, integrante de la Compañía de Jesús y colaborador de la Oficina de Atención del Servicio Jesuita a Refugiados (JRS) en Tuxtla Gutiérrez, señaló que desde la apertura de esta sede, en 2025, se ha observado disposición por parte de docentes para incorporar a estudiantes migrantes al sistema educativo.
Explicó que una de las principales dificultades son los requisitos administrativos, entre ellos la Clave Única de Registro de Población (CURP), documento que muchos menores en tránsito no poseen, situación que puede retrasar su incorporación a las aulas.
Ante este panorama, instituciones estatales han impulsado alternativas como el Programa Estatal de Educación para las Migrantes de Chiapas (PEMCH), con el propósito de flexibilizar los procesos de ingreso y garantizar el derecho a la educación de la población infantil en movilidad.
“Estamos hablando de infancias que tienen que huir por la guerra, la pobreza y la violencia.
Son niños que llevan trayectos de más de dos o tres años y han cruzado hasta por siete u ocho países. Necesitan tiempo para jugar, socializar y estudiar de la manera más humana posible”, expresó.
Rocha advirtió que brindar una atención integral también implica prevenir que niñas, niños y adolescentes queden expuestos a redes de explotación y delincuencia, factores que pueden profundizar los círculos de violencia.
La labor de la red jesuita también alcanza la educación superior. Instituciones como ITESO y la Universidad Iberoamericana mantienen programas de becas y acceso para personas en situación de migración y refugio, como parte de las acciones de acompañamiento a esta población. EL ORBE/Nelson Bautista




