* Violencia e Inseguridad han Afectado a las Actividades Económicas y Educativas.
Ciudad de México; 5 de Septiembre de 2026.- La Diócesis de Culiacán convocó a fieles, familias, jóvenes, comerciantes, comunidades educativas y ciudadanos a salir a las calles el próximo domingo 13 de septiembre para participar en una marcha por la paz, a dos años del inicio de la situación de violencia e inseguridad que ha dejado dolor, miedo e incertidumbre en la capital de Sinaloa y otras localidades.
En una circular dirigida a sacerdotes, diáconos, integrantes de la vida consagrada y fieles laicos, el obispo de Culiacán, Jesús José Herrera Quiñónez, llamó a sumarse a la movilización organizada por diferentes asociaciones, comerciantes y personas «de buena voluntad».
La jornada comenzará a las 7:00 de la mañana con la celebración de la misa al pie de la escalinata de La Lomita. Posteriormente, los participantes caminarán hasta la Catedral Basílica de Nuestra Señora del Rosario.
La Diócesis invitó a las personas a acudir con una playera blanca como signo de su deseo y compromiso con la paz.
«Queremos que nuestra presencia sea una expresión pública y serena de nuestra fe, nuestra esperanza y nuestro compromiso con la vida y la convivencia fraterna», señaló el obispo.
El obispo de Culiacán llama a manifestarse en contra de la violencia.
Herrera Quiñónez convocó a participar a fieles, parroquias, movimientos y asociaciones, instituciones pastorales y educativas, el Seminario Diocesano, integrantes de la Vida Consagrada, sacerdotes, diáconos, jóvenes, familias y agentes de pastoral.
Para facilitar la asistencia, pidió a los sacerdotes que el domingo 13 de septiembre suspendan las misas matutinas en las comunidades parroquiales de la ciudad de Culiacán. Las celebraciones vespertinas podrán realizarse en sus horarios habituales.
El prelado recordó que el 9 de septiembre se cumplirán dos años desde que Culiacán y diversas comunidades de la diócesis comenzaron a enfrentar una situación de violencia e inseguridad que ha afectado a familias, comunidades y actividades económicas y educativas.
Indicó que durante este periodo la Iglesia ha procurado mantenerse cerca de quienes sufren, acompañar a las familias y comunidades afectadas, promover la solidaridad y elevar sus oraciones.
«No podemos acostumbrarnos al dolor ni permitir que el miedo nos robe la esperanza», expresó. Sun




