*- Se Atiende una Vieja Deuda de la Población y Productores Rurales.
Tapachula, Chiapas; 10 de Agosto de 2026.- Para las comunidades de la zona media y alta de Tapachula, contar con caminos transitables no es un asunto menor: representa poder sacar las cosechas, trasladarse a los servicios de salud, acudir a las escuelas y mantener activa la economía de cientos de familias que durante años han enfrentado caminos deteriorados, especialmente durante la temporada de lluvias.
Jorge Velázquez Marcelín, presidente del grupo Sociedad Alternativa Rural (SARU), en la zona media y alta, reconoció que recientemente se han comenzado a atender algunas de las demandas más urgentes, aunque advirtió que todavía existe un rezago importante en materia de infraestructura caminera.
Detalló que Mario Sousa cuenta con aproximadamente 14 kilómetros de camino, Las Cruces con seis y El Guineo con ocho kilómetros, por lo que la rehabilitación de estos tramos representa una mejora importante para diversas localidades que dependen de estas vías para movilizar personas y productos.
Las obras contemplan huellas de concreto y la rehabilitación de otros sectores con material mejorado, principalmente balastre, cuya duración dependerá también del mantenimiento que realicen las propias comunidades, particularmente en las cunetas.
Velázquez Marcelín consideró necesario dejar de concentrar la atención únicamente en algunas localidades y realizar un diagnóstico integral de toda la zona media y alta, debido a que las necesidades son amplias y existen caminos que permanecen en condiciones complicadas.
“Han sido muchos años de abandono”, señaló, al recordar que desde hace más de 25 años han insistido en mejorar las vías de comunicación rurales.
Más allá de la obra física, destacó que un camino en mejores condiciones puede significar una diferencia directa en la economía familiar: facilita la salida de productos del campo, reduce dificultades para el traslado y permite que las comunidades tengan mayor acceso a servicios básicos.
También pidió que las obras sean vigiladas para garantizar su calidad, pues, afirmó, la supervisión debe impedir que se utilicen materiales deficientes o que los trabajos avancen sin una adecuada compactación.
El reto, sostuvo, es que la rehabilitación no se quede en unos cuantos tramos, sino que avance paulatinamente hacia las distintas comunidades que durante años han esperado mejores caminos para poder producir, trasladarse y vivir con mayor seguridad y oportunidades. EL ORBE/





