Pedro Isnardo de la Cruz y Juan Carlos Reyes
En nuestra historia mexicana contamos con muchas biografías de personajes que siendo hijos de presidentes no supieron honrar con dignidad ese legado.
Existen excepciones ilustres y otros casos realmente penosos.
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Lázaro Cárdenas del Río tuvo muchos hijos, sin duda el más conocido es Cuauhtémoc Cárdenas, quien ha llevado con dignidad y honradez esa relación filial, su conducta recta y honorable es reconocida en toda América Latina por su aportación a la democracia; un nieto del Presidente Cárdenas hoy, se conduce con dignidad y talento en el gabinete de la Presidenta Sheinbaum.
Ávila Camacho tuvo mala fortuna con la conducta de su hermano Maximino, quien es el prototipo de abuso de poder y tráfico de influencias, al parecer una obra literaria magistralmente retrata esos excesos: «Arráncame la vida», de la brillante escritora Ángeles Mastretta.
Miguel Alemán Valdés abre un ciclo civilista en el poder presidencial en México, notables historiadores, incluidas las colecciones sobre la Revolución mexicana de El Colegio de México…
Don Adolfo Ruiz Cortines fue un hombre honesto, inteligente y prudente, cuidó que su familia no quedase involucrada en negocios al amparo del poder.
Adolfo López Mateos tuvo hijos dentro y fuera de su matrimonio y adoptivos, no existen registros de que sus hijos estuviesen envueltos en casos de enriquecimiento inexplicable.
La gestión de Gustavo Díaz Ordaz está obnubilada por los acontecimientos de Tlatelolco en 1968. Fue una dura respuesta del Estado mexicano al movimiento estudiantil, acción injustificable, todavía incomprendida y repudiada por la mayoría de los mexicanos.
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Luis Echeverría tuvo una familia polémica tanto con su cónyuge como también por hermanos e hijos.
Fue un periodo de control político estricto sobre los medios y la opinión pública.
Al final de su vida el Expresidente enfrentó disputas familiares por el control patrimonial y por la forma de conducir sus relaciones laborales con el personal de apoyo.
José López Portillo, un presidente con una cultura política y jurídica formidable, en la cúspide del poder sexenal se dejó llevar por olas pasionales que le restaron prestigio.
Su familia estuvo envuelta en escándalos, incluso sus hermanas dotadas de poder.
Se ha intentado descalificar el desempeño público de su primogénito José Ramón López Portillo; en realidad es un hombre formado en las mejores escuelas económicas de la Gran Bretaña alcanzado el grado de Doctor: hace relativamente poco tiempo presentó un libro bastante bien armado.
Miguel de la Madrid fue la respuesta del régimen priista a los escándalos de López Portillo, a rescatar la economía y gestionar los sismos.
Fue un hombre honesto y austero con una familia tradicional católica.
Uno de sus hijos sigue hoy sus pasos dentro de la política con formación académica sólida y una trayectoria relevante dentro de la Administración Pública.
Carlos Salinas de Gortari es el precursor de la modernización mexicana en la era neoliberal, como lo selló nuestra inserción a los mercados mundiales y el develamiento de nuestro potencial competitivo a la exportación.
Su familia no estuvo exenta de ambiciones y tráfico de influencias, sobre todo su hermano Raúl y su hermana.
Vicente Fox (…) Contrajo segundas nupcias y los hijos de su cónyuge fueron señalados por prácticas de tráfico de influencias y negocios, de modo que, sin profesión ni historial empresarial, se convirtieron en prominentes acaudalados.
Los hijos de Calderón no presentan incidentes que alteren la vida pública.
Con el paso de los años el hijo mayor de Felipe Calderón ha sostenido debates públicos e intercambiando insultos con Noroña…
Enrique Peña Nieto vio colapsado su gobierno (…)Incidentes aislados, menores, describen la vida cotidiana de los hijos del expresidente.
Andrés Manuel López Obrador (…) En automático la conducta de sus hijos ha debido estar bajo estricto escrutinio por el doble compromiso que deben tener con los postulados éticos, de austeridad y recta razón…
Hoy, diversas autoridades, poderes y agencias de los Estados Unidos cuestionan presuntas inconfesables vinculaciones con el crimen por toda la clase política mexicana, que ya impactan y dificultan la economía, la inversión y el prestigio de México en el mundo.
Para que nuestra soberanía sea respetada debemos nosotros internamente respetar primero a nuestras instituciones, mientras millones de mexicanos conservan y practican valores cívicos, éticos y republicanos.Sun





