Iniciativa Privada Insiste en la Digitalización de la TVR
Ernesto L. Quinteros
En plena era digital, cuando prácticamente cualquier trámite puede realizarse desde un teléfono celular, resulta difícil entender que en la frontera sur de México todavía existan procedimientos que obliguen a los visitantes a invertir horas y, en algunos casos, días para obtener un documento que les permita ingresar legalmente al país.
El planteamiento de la Asociación de Agencias de Viajes de Chiapas Zona Soconusco es claro: se está pidiendo la digitalización de la Tarjeta de Visitante Regional (TVR) y la creación de una Autorización Electrónica de Viaje (ETA) que permita agilizar y ordenar el ingreso de ciudadanos guatemaltecos a Tapachula y a la región.
No se está pidiendo eliminar los controles migratorios. Tampoco se está planteando abrir las puertas sin ningún requisito. Lo que se está solicitando es algo mucho más sencillo y acorde con los tiempos actuales: modernizar el procedimiento.
El problema, además, no es nuevo. Es un asunto añejo que durante años ha sido señalado por empresarios, prestadores de servicios y sectores vinculados con la actividad turística y comercial de la frontera sur.
Mientras el mundo avanza hacia sistemas digitales, citas electrónicas, pagos en línea, documentos virtuales y procesos de autorización a distancia, aquí todavía hay visitantes que deben trasladarse físicamente, esperar y realizar trámites que podrían resolverse mediante una plataforma tecnológica.
Y ahí está precisamente el punto político.
¿De qué sirve hablar de modernización, transformación digital y facilitación comercial si un visitante guatemalteco que quiere venir legalmente a Tapachula puede encontrarse con una burocracia que le hace perder uno, dos o hasta tres días? El asunto no es menor.
El visitante que viene de Guatemala representa una importante fuente de derrama económica para Tapachula y el Soconusco. Compra en los comercios, consume en restaurantes, utiliza transporte, se hospeda en hoteles y contrata diversos servicios.
Cada obstáculo innecesario puede significar un visitante menos.
La propuesta plantea que el interesado pueda ingresar a una plataforma electrónica, proporcionar su documentación, realizar el pago correspondiente y recibir una autorización en un periodo estimado de 24 a 48 horas.
Eso permitiría que las autoridades mantengan el control y, al mismo tiempo, que el visitante tenga certeza sobre su procedimiento antes de emprender el viaje.
Incluso desde el punto de vista de seguridad, la digitalización puede ser una herramienta positiva. Un sistema electrónico permitiría contar con información anticipada, generar estadísticas, verificar documentación y tener un registro más ordenado de quienes ingresan al territorio nacional.
Entonces, la pregunta vuelve a ser inevitable: ¿por qué seguir haciendo las cosas como hace décadas si hoy existen herramientas tecnológicas para hacerlas de manera más rápida, transparente y segura?
Y aquí aparece otro elemento que no debe ignorarse. Cuando la vía legal se convierte en un laberinto de trámites, esperas y complicaciones, se generan condiciones para que algunas personas busquen alternativas informales.
Eso es justamente lo que las autoridades deberían evitar.
La frontera debe incentivar el tránsito legal, no dificultarlo.
Por eso la petición de una TVR Virtual y una ETA no debería quedar archivada como una propuesta más del sector empresarial. Debe analizarse con seriedad y, sobre todo, con visión regional.
Por hoy ahí la dejamos, nos leemos mañana.
¡Ánimo!
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