Por Ernesto L. Quinteros
Urge Tecnificar el Campo en la Región Soconusco
La sequía dejó de ser una amenaza lejana para convertirse en una realidad que golpea con fuerza al campo del Soconusco. Mientras las lluvias se retrasan y las temperaturas aumentan, miles de productores enfrentan pérdidas que no solamente ponen en riesgo una cosecha, sino la economía de familias enteras y, por consecuencia, buena parte de la actividad comercial de la región.
Las cifras son preocupantes. Productores de al menos 20 ejidos de seis municipios reportan afectaciones en cultivos de maíz, soya, plátano y caña de azúcar, además de superficies destinadas a la ganadería. La Unión de Ejidos Emiliano Zapata de Tapachula estima que alrededor de 10 mil productores padecen los efectos de la falta de agua.
Pero detrás de cada hectárea perdida hay una historia de endeudamiento, esfuerzo y sacrificio. Productores que el año pasado se quedaron sin recursos tuvieron que pedir préstamos, vender implementos agrícolas y, en algunos casos, desprenderse de parte de sus tierras para volver a sembrar. Hoy, nuevamente, observan cómo el clima pone en riesgo su inversión.
Aquí está el verdadero problema: el campo ya no puede seguir dependiendo exclusivamente del comportamiento de las lluvias.
El cambio climático está modificando los ciclos tradicionales de producción. Las temporadas de lluvia son menos predecibles, los periodos de sequía pueden prolongarse y las temperaturas elevadas incrementan la presión sobre los cultivos y el ganado. Pretender que el productor enfrente esta nueva realidad con las mismas herramientas de hace décadas es condenarlo a repetir año tras año el mismo círculo de pérdidas, endeudamiento y pobreza.
Por eso, más que apoyos emergentes cada vez que llega una sequía, lo que se necesita es una política de largo plazo para tecnificar y modernizar el campo del Soconusco.
La región requiere sistemas de riego eficientes, captación y almacenamiento de agua, tecnificación de parcelas, infraestructura hidráulica, semillas resistentes a condiciones climáticas adversas, asistencia técnica y mecanismos de financiamiento que permitan al productor invertir sin quedar atrapado en deudas impagables.
La propuesta de un Plan Hídrico para la Costa, con una inversión superior a mil millones de pesos, no debería quedar archivada en un escritorio. En una región donde abundan los problemas de agua durante la temporada seca y también se desperdicia el recurso durante las lluvias, resulta indispensable construir infraestructura que permita almacenar, distribuir y aprovechar mejor el agua.
Tecnificar el campo ya no es un lujo: es una necesidad urgente de adaptación al cambio climático.
El debate tampoco debe reducirse a cuánto dinero se entregará después de una pérdida. La pregunta de fondo es qué estamos haciendo para evitar que esa pérdida vuelva a ocurrir.
Porque si cada año el gobierno tiene que rescatar a los productores después de una sequía, significa que algo está fallando en la estrategia. Los apoyos son necesarios en una emergencia, sí, pero deben acompañarse de inversión productiva, infraestructura y tecnología.
El Soconusco tiene tierra fértil, experiencia agrícola y productores que saben trabajar. Lo que hace falta es darles las herramientas para enfrentar las nuevas condiciones climáticas.
La sequía está enviando un mensaje contundente. El campo necesita transformarse ahora, no cuando la próxima cosecha vuelva a perderse.
Las autoridades todavía están a tiempo de actuar. Escuchar a los ejidatarios, recuperar el proyecto hídrico, impulsar la tecnificación y construir una estrategia regional de adaptación al cambio climático debería ser una prioridad.
Porque defender al campo no significa únicamente salvar una cosecha: significa proteger el empleo, el comercio, la alimentación y el futuro económico del Soconusco.
Por hoy ahí la dejamos, nos leemos mañana. ¡Animooo!
Comentarios y denuncias: loque46@hotmail.com
Visita: www.elorbe.com Facebook: elquintopoderdemexico





