Tapachula, Chiapas 3 de septiembre 2026.- Frente al crecimiento de las plataformas digitales y el uso cotidiano de dispositivos móviles, la lectura busca nuevos caminos para mantenerse vigente entre niños, jóvenes y adultos de las comunidades costeñas.
En Puerto Madero, la sala de lectura El Libro de Arena trabaja para acercar los libros a escuelas y espacios públicos, al tiempo que promueve la convivencia alrededor de la cultura.
Mario Fernando Méndez Chiu, tallerista de la Casa de la Cultura de Puerto Madero y mediador de este proyecto, destacó que el interés por los textos permanece entre la población, aunque las formas de acercarse a ellos han cambiado con las nuevas tecnologías.
Tal vez la lectura ya no es como antes. Los medios digitales y el uso del teléfono celular han cambiado la dinámica, pero la gente no ha dejado de leer. El hábito se transformó, señaló.
El proyecto plantea que la tecnología no debe ser vista necesariamente como un obstáculo. Por ello, también orienta a madres y padres de familia para aprovechar las herramientas digitales de manera adecuada, sin desplazar la experiencia que representa tener un libro físico entre las manos.
La propuesta contempla un acervo diverso que incluye literatura universal, nacional y autores locales, además de narrativa, cuento, ensayo, poesía, fotografía, cómics y narrativa gráfica.
El Libro de Arena forma parte del Programa Nacional Salas de Lectura, iniciativa de carácter voluntario con tres décadas de trayectoria en el país. Su labor consiste en llevar materiales bibliográficos a distintos sectores de la población, incluidos espacios urbanos, planteles educativos y, en algunos casos, entornos hospitalarios.
Durante el ciclo escolar anterior, las actividades realizadas en escuelas de Puerto Madero tuvieron una respuesta favorable entre docentes y estudiantes. Para el actual periodo escolar se prevé continuar con las visitas a los planteles, con el propósito de fortalecer círculos de lectura y actividades colectivas.
El trabajo coordinado con otros mediadores de la región del Soconusco también ha permitido fortalecer la valoración del hábito lector, estimada en alrededor de siete puntos dentro de una escala de apreciación directa.
Con estas acciones, el voluntariado comunitario busca que los libros continúen siendo un punto de encuentro y una herramienta de formación, especialmente entre las nuevas generaciones. EL ORBE/Nelson Bautista





