Vamos a Llenar los Bidones a Malpaso
Leopoldo Constantino García*
Cuando era niño recuerdo que mis padres asiduamente subían al auto varios garrafones y toda la familia iba hacia el puente de Malpaso donde se ubican unas vertientes de agua, en la cual llenaban los recipientes con esa agua tan fría y cristalina en ese entonces.
El viaje era una delicia, ya que mi padre nos levaba en auto hasta la finca Chapultepec, para emprender el viaje de regreso a Tapachula.
Para ir a Malpaso se debe transitar por la Octava Avenida Norte, la antigua “salida de Chicharras”, llamada así por la finca “San Juan Chicharras”, bautizada así por el cafetalero inglés Juan Maggi.
En la década de los años 40 del siglo pasado, la “Compañía de Construcciones, S. A.” es comisionada para hacer el camino de Tapachula hacia su zona alta, donde se localizan las fincas cafetaleras.
“El trazo del nuevo camino casi siguió el antiguo, para cruzar el río Coatán en el lugar denominado Mal paso, adelante del kilómetro 11; seguía por un lado de la finca San Luis Nexapa para llegar al km. 18, a la finca Chapultepec de Francisco Tomassini” (MONTIEL Gustavo. RECORDANDO EL SOCONUSCO Y SU PERLA, p.214).
Una de las peculiaridades de ese puente es su construcción fue financiada por los dueños de las fincas cafetaleras, cada uno de ellos aportó una parte para la compra de las estructuras metálicas que lo componen, las cuales fueron adquiridas en USA en la empresa “Remington Steele, Co.”, para ser ensambladas en su actual sitio.
Podemos apreciar un mapa de los años 50 del siglo pasado que muestra el trazo de la carretera a Nueva Alemania, donde apreciamos “Malpaso”, y una fotografía de años recientes del citado puente.
*Leopoldo Constantino García.- Cronista de la Ciudad de Tapachula, es Contador Público y Maestro en Administración, imparte cátedra en Universidades de dicha Ciudad y escribe artículos relacionados con Administración y temas afines para plataformas digitales.





