La Marina Limpia su Cubierta
Raúl Rodríguez Cortés
Tras el escándalo de corrupción que involucra a altos mandos de la Armada en una intrincada red de huachicol fiscal marítimo, la Secretaría de Marina emprendió una operación de rescate de su imagen y prestigio que empezó con la limpieza de su cubierta para decirlo en términos navales.
La estrategia se sustenta en dos pilares: 1. Continuar e intensificar el aseguramiento de los buques con gasolina y diesel, cuyo cargamento es declarado en las aduanas marítimas del país en volúmenes menores a los reales o como productos diferentes a los de los pedimentos de importación, siempre con el objetivo de disminuir o evadir el pago de impuestos; y 2. Destacar que unos pocos mandos involucrados en el ilícito no representan a la totalidad de quienes integran ese instituto armado de tan bien ganada reputación a lo largo de los años.
Como se recordará, el miércoles 19 de marzo del año pasado fue asegurado en el puerto de Tampico el buque tanque ChallengeProcyon, cuya documentación fiscal consignaba la transportación de aditivos para fabricar lubricantes, pero que en realidad traía de contrabando diez millones de litros de diésel en 192 contenedores, 29 tractocamiones, armamento y vehículos.
Tras el golpe, la Marina generó inteligencia que desarticuló una red vinculada al huachicol fiscal marítimo, lo que derivó en 15 órdenes de aprehensión ya ejecutadas, dos de las cuales corresponden a los hermanos Manuel Roberto y Fernando Farías Laguna, quienes además de haber ostentado el grado de Vicealmirante y Contralmirante, respectivamente, son sobrinos políticos del anterior titular de la Secretaría.
Sin embargo, fue la propia Secretaría de Marina la que, al advertir conductas presuntamente contrarias a la ley por parte de algunos de sus integrantes, actuó con responsabilidad institucional, los identificó y denunció, colaboró en la investigación y dio parte a las autoridades competentes.
La Secretaría de Marina mantiene un alto reconocimiento de la opinión pública nacional, tanto en aprobación institucional (60.38 por ciento, según el más reciente sondeo de la consultora EMOTEGIA), como en prestigio y confianza ciudadana (87.3 por ciento, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Percepción de Seguridad del INEGI).
Su solidez y honestidad se las han ganado a lo largo de generaciones por su capacidad -entre otras cosas- para actuar frente a las irregularidades que se detectan dentro de sus propias filas.
Así ha asumido la responsabilidad de identificar conductas indebidas, separar a quienes incumplen la ley cuando jurídicamente corresponde dar vista a las autoridades competentes.
En este sentido, el alto mando de la Secretaría de Marina ha fortalecido las acciones de concientización dirigidas al personal naval mediante visitas llamadas «de mando cercano», con el fin de dirigirse personalmente a hombres y mujeres de los 45 mandos navales del país para promover la denuncia de acciones contrarias a los valores navales.
El Almirante Secretario es contundente en esos encuentros: ningún integrante de la Armada, sin importar su grado, cargo o nivel de responsabilidad, puede colocarse por encima de la ley.
Al mismo tiempo, reconoce a los miles de marinos que todos los días cumplen sus funciones con profesionalismo y entrega. Son ellos quienes realizan operaciones en la mar, salvaguardan vidas, apoyan a la población en situaciones de emergencia, participan en tareas de seguridad marítima, protegen instalaciones estratégicas y permanecen lejos de sus familias para atender las misiones que les son encomendadas. Ese esfuerzo cotidiano es el que define a la Secretaría de Marina.
Una institución no se mide únicamente por su capacidad operativa, sino también por su disposición para corregir aquello que pueda vulnerar su integridad y en esa tarea, los valores navales como el honor, el deber, la lealtad y el patriotismo constituyen el punto de referencia permanente para distinguir entre el interés particular y el deber institucional.
Es injusto mal juzgar a todos por unos cuantos. Sun





