*- El Epicentro se Localizó a 300 Kilómetros de la Capital Bogotá.
*- Hasta el Cierre de la Edición se Contabilizaban 132 Personas Fallecidas y 520 Heridos
Bogotá, Colombia; 10 de Agosto.- Un terremoto extremadamente fuerte e interminable, de magnitud 7.4 grados y con una duración de hasta cuatro minutos, sacudió Colombia a primera hora de la mañana y dejó muerte y destrucción.
Apenas un mes y medio después de los dos sismos que pusieron de rodillas a Venezuela, la tierra volvió a temblar en América Latina.
El epicentro se ubicó en San José del Palmar, a 96 kilómetros de profundidad, en una zona rural del departamento colombiano del Chocó, a unos 300 kilómetros de Bogotá.
El movimiento fue, sin embargo, tan violento que se sintió en toda la región, desde Ecuador hasta Panamá. Hubo pánico, pero, según las primeras estimaciones, no se registraron daños en la capital, donde los bomberos inspeccionaban barrio por barrio los numerosos edificios que sufrieron daños.
Allí, pocas horas después del violento sismo, ya se contabilizaban decenas de muertos y numerosos edificios reducidos a escombros, mientras los balances, actualizados hora a hora, continuaban aumentando.
Muchas personas siguen desaparecidas y atrapadas bajo los escombros, y los equipos de rescate trabajan contrarreloj para salvar vidas.
Horas de angustia se vivieron en Cali, donde se derrumbó el Hospital Universitario. En particular, el ala de pediatría y la unidad de cuidados intensivos quedaron convertidas en un cúmulo de escombros y se teme que numerosos niños hayan quedado atrapados bajo los restos.
También quedó destruida la Clínica Villa Salud, uno de los centros privados más conocidos de la ciudad, ubicada a pocos kilómetros del auditorio donde, apenas tres días antes, había asumido el cargo Abelardo de la Espriella. Esta emergencia natural representa la primera prueba que el dirigente cercano al trumpismo debe afrontar en su nueva condición de presidente.
«He solicitado un informe detallado sobre la situación y las necesidades más urgentes. Viajaré personalmente a Pereira -anunció poco después en redes sociales- para estar cerca de las personas afectadas y verificar la respuesta del Gobierno. No están solos. El Estado está presente y está actuando», concluyó.
Posteriormente, decretó el estado de emergencia por calamidad pública. Pero el país, como suele ocurrir en este tipo de situaciones, atraviesa momentos de caos.
En las zonas más afectadas se registraron interrupciones en el suministro de gas, electricidad y agua. Las comunicaciones también afrontan serias dificultades: las autoridades pidieron a la población que informe sobre la situación a través de las redes sociales o WhatsApp en lugar de utilizar los teléfonos celulares, para evitar la sobrecarga de las líneas.
Al menos por hoy permanecen cerrados los aeropuertos de Cali, Pereira, Manizales, Quibdó, Armenia, Cartago y Buenaventura «por motivos de seguridad».
«Las operaciones aéreas en estas terminales permanecen suspendidas hasta que se evalúen los daños estructurales en la infraestructura», informó la Aeronáutica Civil en un comunicado.
Por el momento, según informó el embajador de Italia en Bogotá, Giancarlo Curcio, no se han reportado ciudadanos italianos afectados por el terremoto. La Cancillería italiana y el ministro Antonio Tajani siguen la evolución de la situación en coordinación con la representación diplomática en Colombia.
El miedo fue enorme y ahora existe preocupación por posibles réplicas. La cordillera de los Andes es, en general, una zona de elevada actividad sísmica. Colombia, en particular, está expuesta a un riesgo sísmico muy alto, ya que es uno de los pocos países del mundo donde convergen tres placas tectónicas. El país registra un promedio de 50.000 terremotos al mes, aunque la mayoría son imperceptibles para las personas.
La zona del epicentro del sismo de hoy es la misma donde ocurrieron algunos de los terremotos más devastadores de la historia de Colombia. En 1999, un terremoto de magnitud 6,2 golpeó la ciudad de Armenia, prácticamente en la misma latitud que el epicentro del sismo de hoy, aunque en la Cordillera Central.
El movimiento provocó graves daños y dejó cerca de mil víctimas. En 1983, Popayán, en la Cordillera Occidental y más al sur, fue afectada por otro terremoto que causó 287 muertos. Sun





