*Damnificados Exigen Solución al Gobierno Federal.
Huixtla Chiapas 28 de agosto 2026.- A doce años del sismo que golpeó al Soconusco en 2014, las consecuencias económicas aún pesan sobre familias de Huixtla que aseguran haber quedado a mitad de un proceso de reconstrucción que nunca cumplió con las expectativas planteadas por las autoridades.
Para los damnificados, el desastre no terminó cuando cesaron los movimientos de tierra.
La falta de conclusión de algunas obras y las deficiencias que, según sus testimonios, presentaron las viviendas entregadas los obligaron a buscar recursos propios para realizar reparaciones y garantizar condiciones adecuadas de seguridad.
Se suponía que para los que habíamos sufrido daño total íbamos a recibir el apoyo adecuado para derribar y volver a construir, pero el apoyo nunca llegó como se prometió, señaló.
De acuerdo con los damnificados, el esquema de ayuda económica cambió durante el proceso. Inicialmente se habría contemplado un apoyo de 150 mil pesos por vivienda, cantidad que posteriormente disminuyó a 120 mil y después a 60 mil pesos, hasta sustituirse la entrega directa de recursos por la contratación de empresas constructoras.
Sostuvo que los trabajos realizados en su vivienda presentaron diversas deficiencias. Entre ellas mencionó puertas desalineadas, problemas en la instalación eléctrica, filtraciones de agua y componentes del paquete de apoyo que, aseguró, no fueron colocados.
Metían a cualquier tipo de trabajador y hacían malas cosas, dejaron puertas descuadradas y desalineadas, en mi caso, el paquete de apoyo incluía baños y tinaco, pero no instalaron ni la taza ni el Rotoplas, afirmó.
Ante las fallas y trabajos inconclusos, los propietarios tuvieron que asumir gastos adicionales para hacer habitables sus viviendas. En el caso de Narváez, la situación se agravó por la presencia de un bebé recién nacido con problemas de salud, cuya condición se veía afectada por la humedad provocada por las filtraciones.
El damnificado explicó que tuvo que contratar por su cuenta trabajos de protección y reparación, además de solicitar diversos préstamos para cubrir los gastos.
En total tuve que invertirle alrededor de 150 mil pesos de mi bolsa, apenas acabo de terminar de pagar la última parte de esa deuda, porque era un dinero no contemplado, relató.
A más de una década del sismo, aseguró que varias familias continúan enfrentando problemas derivados de aquellas obras y que algunas viviendas todavía requieren intervención.
La reconstrucción que debía representar el regreso a la normalidad se convirtió, para estos habitantes, en una deuda prolongada. Hoy, doce años después, algunos damnificados siguen destinando parte de sus ingresos a corregir daños y concluir trabajos que, sostienen, debieron quedar resueltos desde aquel proceso de atención posterior al desastre. EL ORBE/Nelson Bautista





