Tapachula, Chiapas; 19 de Junio de 2026.- La instalación de invernaderos de alta tecnología se perfila como una de las alternativas más viables para impulsar los Polos de Desarrollo en la región Soconusco, al combinar inversión extranjera, producción agrícola tecnificada y generación masiva de empleos.
La propuesta fue presentada durante una reunión entre productores y representantes del sector empresarial donde se conto con la presencia de Abel Ruiz Méndez, presidente de la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra) en Tapachula.
El proyecto, promovido por el empresario Carlos Vila Serrano, y planteado ante el Gobierno del Estado, busca aprovechar el potencial agrícola de la frontera sur mediante un esquema que permita sortear las limitaciones que enfrenta la industrialización tradicional.
Entre los principales obstáculos que pretende superar destacan la insuficiencia de gas natural, las deficiencias en el suministro eléctrico y las restricciones para obtener permisos de agua destinados a actividades industriales.
Uno de los aspectos más relevantes de la iniciativa es el respaldo de inversionistas de Corea del Sur, quienes aportarían alrededor del 80 por ciento del capital requerido y, además, garantizarían la compra total de la producción para exportarla al mercado asiático. El 20 por ciento restante correspondería a la participación de agricultores locales.
Durante el encuentro se subrayó la importancia de la coordinación entre los tres órdenes de Gobierno, la iniciativa privada y el sector productivo para agilizar los procesos administrativos y concretar el desarrollo del proyecto.
La propuesta contempla una primera etapa de 290 hectáreas de invernaderos, seguida de una ampliación de 200 hectáreas adicionales, con la meta de alcanzar mil hectáreas destinadas a la agricultura tecnificada.
Además de fortalecer la actividad agroexportadora, el plan tendría un impacto significativo en la economía regional al generar aproximadamente 8 mil empleos directos y hasta 20 mil indirectos.
Los impulsores señalaron que los productores de Tapachula y los fruticultores de la región tendrán prioridad para integrarse a este modelo productivo.
La magnitud de la inversión también requerirá infraestructura complementaria, incluyendo programas de capacitación en coordinación con universidades, formación de personal técnico especializado y el desarrollo de áreas habitacionales cercanas a los centros de producción.
Mientras continúan las mesas de trabajo para afinar los detalles, representantes del sector agrícola consideran que esta propuesta reúne condiciones técnicas, financieras y comerciales que la convierten en una de las opciones con mayor potencial para impulsar el crecimiento económico y la generación de empleo en la frontera sur del país. EL ORBE/Nelson Bautista






