Ciudad de México, 22 de Febrero.-Efraín Juárez no podía pedir mejor regalo de cumpleaños que un contundente triunfo de los Pumas (2-0) en casa, frente al Monterrey. Al futbol mexicano le quedan solamente dos equipos invictos y uno son los felinos.
En los más recientes dos partidos, los Pumas se convirtieron en un equipo que, además de ganar con garra cuando hace falta, como fue la agónica remontada sobre el Puebla, también lo hacen con amplia superioridad, como fue esta vez contra los Rayados. Llegó la cuarta victoria del torneo, la segunda como locales.
La pesadilla de la defensa regiomontana fue Álvaro Angulo, la gran figura, quien anotó un doblete (9’ y 24’), ambos con la definición libre de marca dentro del área.
La eliminación en la Copa de Campeones de Concacaf es una herida que aún duele en un gran sector de la afición auriazul, pero en Liga MX, Juárez se encargó de enterrar fantasmas y romper maldiciones. Primero, cortó la racha de 12 años sin vencer a los Tigres en el Volcán; ahora, hizo lo propio con la sequía de cuatro años sin triunfos contra el Monterrey.
Ante 21 mil 867 aficionados, el equipo universitario jugó uno de sus mejores partidos en este Clausura y se aprovechó de una Pandilla que no tiene pies ni cabeza, responsabilidad de Domènec Torrent, quien no ha repetido alineación desde que tomó las riendas de uno de los clubes con mayor inversión en el futbol mexicano.
El segundo tiempo fue un trámite, sencillo para los Pumas. Sun





