«¡Selfie, selfie!», gritaban decenas de asistentes a la llegada de Alejandro González Iñárritu a la Cineteca Chapultepec, donde el cineasta se mostró cercano con el público e incluso accedió a tomarse una fotografía grupal con sus seguidores.
El director participó en una conversación sobre su nuevo libro del detrás de «Amores perros», acompañado por la escritora Wendy Guerra y el cineasta Fernando Llanos, además de una proyección de fragmentos del making-of de la película. La afluencia de fanáticos provocó que algunas permanecieran afuera del recinto luego de no alcanzar boleto para ingresar, situación que generó molestia.
Durante el encuentro, además de recomendar conseguir un buen par de zapatos debido al desgaste físico que implica filmar y crear una película, el responsable de «Birdman» alentó a buscar la individualidad dentro de lo colectivo y a entender la corporalidad como una forma de sabiduría.
“El reconocimiento de que una película empieza como un soliloquio y después explota en una exquisita promiscuidad creativa, brutal, no colectiva, en donde tienes que reconocer tu voz, pero también tener porosidad para encontrar dentro de esa colectividad, la forma en que esa misma idea, sin que pierda la individualidad pueda mantener la coherencia”, dijo.
Ante una sala llena, Iñárritu también recordó cómo fue grabar, hace 25 años, su ópera prima y reconoció que, a lo largo de su trayectoria, ha identificado ciertos patrones en sus películas. SUN
González Iñárritu: “La Vida es más Grande que el Cine”
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