*Reciben a Extranjeros y Mexicanos Deportados por EEUU.
Tapachula, Chiapas; 19 de Junio de 2026.- En medio del endurecimiento de las políticas migratorias de Estados Unidos y el incremento de deportaciones de mexicanos, los albergues de la frontera sur continúan atendiendo a cientos de personas en situación vulnerable sin recibir apoyo gubernamental.
El Albergue Jesús el Buen Pastor, fundado por Olga Sánchez Martínez en Tapachula, se ha consolidado como un refugio para migrantes y connacionales repatriados que permanecen varados en la región. Además de ofrecer alojamiento y alimentación, brinda atención médica y orientación a quienes enfrentan problemas de salud o carecen de recursos para regresar a sus lugares de origen.
Entre ellos se encuentra un ciudadano hondureño recién operado, quien recibe seguimiento médico dentro de las instalaciones.
La situación se ha complicado debido a que algunos mexicanos deportados por segunda ocasión ya no cuentan con apoyos federales para retornar a sus estados.
Ante este panorama, el albergue ha buscado alternativas para facilitar su integración laboral. Uno de los casos es el de un joven deportado que logró incorporarse a una empresa bananera de la región, gracias a las gestiones realizadas por el personal.
La ruta migratoria también deja historias marcadas por la enfermedad y la precariedad. Recientemente, un hombre que llegó con muletas y padecimientos pulmonares fue trasladado a un hospital.
Tras recibir el alta médica, rentó una habitación cercana al albergue, donde falleció un día después.
A pesar de las limitaciones, el refugio mantiene abiertas sus puertas. Su capacidad ha variado entre 200 y mil 500 personas, y cuando los espacios se saturan, coordina traslados hacia el Centro de Atención Temporal instalado en el estadio de Tapachula para quienes deciden regresar a sus lugares de origen.
El administrador señaló que la institución opera únicamente con recursos propios y donaciones. Para recaudar fondos elaboran y venden pan, además de instalar pequeños puestos en distintos puntos de la ciudad.
El temor generado por las medidas migratorias impulsadas por la administración del presidente Donald Trump ha reducido algunos flujos de movilidad, pero también ha incrementado el número de personas que permanecen varadas en la frontera sur.
Mientras los programas de atención y repatriación resultan insuficientes, espacios humanitarios como el Albergue Jesús el Buen Pastor continúan sosteniendo, mediante la autogestión y la solidaridad, la atención de quienes buscan un lugar seguro durante su tránsito o retorno. EL ORBE/Nelson Bautista






