Tapachula, Chiapas; 9 de Julio del 2026.- En la frontera sur de México, un número creciente de personas migrantes que fallecen durante su estancia en la región terminan siendo sepultadas en la fosa común debido a la falta de familiares que puedan reclamarlas, la complejidad de los trámites legales y la carencia de recursos económicos para su repatriación.
Guadalupe Hernández, encargada de Funeraria La Paz, explicó que actualmente una parte importante de los servicios funerarios corresponde a personas extranjeras que llegan al país con enfermedades avanzadas, entre ellas tuberculosis, además de otros padecimientos que ya traían desde su lugar de origen.
Indicó que, mientras anteriormente se registraba un fallecimiento por tuberculosis aproximadamente una vez al año, en la actualidad se presenta alrededor de un caso por mes, situación que refleja un incremento de este tipo de decesos entre la población migrante.
La responsable de la funeraria señaló que muchos migrantes viajan únicamente con su pareja o acompañantes que no pueden acreditar un parentesco legal, por lo que carecen de facultades para reclamar el cuerpo. Ante esta situación, las autoridades deben esperar la posible localización de familiares directos o la intervención de los consulados correspondientes.
El proceso para repatriar un cuerpo extranjero resulta más complejo al involucrar a instancias como el Ministerio Público, autoridades migratorias y representaciones consulares, subrayó. Además, los familiares en el país de origen deben realizar gestiones ante su Cancillería para solicitar formalmente la entrega del cuerpo.
Sin embargo, en numerosos casos esos trámites nunca se concretan, principalmente porque las familias enfrentan severas limitaciones económicas que les impiden costear el proceso y el traslado internacional de los restos.
De acuerdo con Hernández, esta situación provoca que muchos cuerpos permanezcan sin ser reclamados hasta que finalmente son enviados a la fosa común, y entre las nacionalidades atendidas por la funeraria, predominan personas de origen haitiano, quienes representan la mayoría de los casos que permanecen en territorio mexicano tras su fallecimiento.
La problemática refleja el lado más vulnerable del fenómeno migratorio en la frontera sur, donde para muchas familias la pérdida de un ser querido termina agravándose por la imposibilidad de darle sepultura en su país de origen. EL ORBE/ JC






