ALFIL NEGRO

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ALFIL NEGRO
ALFIL NEGRO

La Misma Vara
Oscar D. Ballinas Lezama

En estos tiempos de reformas y muros, de pandemias que destruyen la salud, de violencia bárbara que ataja el mandamiento bíblico de amarás a tú prójimo como a ti mismo; tratar el tema migratorio de la frontera norte de México toma gran relevancia, porque no solamente ha traído aparejado el desempleo y desunión de familias, sino que está llevando a muchos de los que deportan a buscar el suicidio.
A contrapelo de esta situación dictatorial e inhumana, que con la llegada de Donald Trump a la Presidencia de los Estados Unidos se ha convertido en el pan de cada día en la frontera norte de México; en el sur pasa todo lo contrario, porque los chiapanecos motivados por el espíritu conciliador y humanitario de su gobernador Manuel Velasco Coello, ha demostrado que en esta línea invisible que divide a la nación azteca con la chapina, lo que predomina es la solidaridad con nuestros hermanos de Centroamérica y de otras partes del planeta que cruzan el río Suchiate, en busca de mejores condiciones de vida.
Eduardo Ramírez Aguilar, presidente del Congreso chiapaneco ha insistido en que se debe seguir promoviendo y fortaleciendo los derechos de los migrantes que transitan por esta entidad sureña del país: “En Chiapas podemos y debemos demostrar que somos una frontera diferente dando un trato digno, humano y solidario a los migrantes”, argumentó el legislador comiteco.
Explicó que actualmente y pese a las amenazas del Gobierno gringo, que está echando de su territorio a todos los migrantes mexicanos y centroamericanos por considerarlos ladrones y deshonestos, tratándolos como escoria de la sociedad; cada día aumenta el flujo migratorio, no solo de Centro y Suramérica, sino de África y Asia, quienes con dicha nueva política se quedan varados varios meses en los municipios fronterizos de Chiapas, donde la población se ha sentido vulnerada ante este fenómeno que ha provocado la poca solidaridad de los nativos hacia los migrantes, aseguró el líder cameral.
Hizo un llamado a la conciencia de los chiapanecos para que traten de entender el fenómeno migratorio, el que conlleva a actos sobrehumanos que realizan esas personas en su desesperación por sobrevivir en un viaje arriesgado a tierras desconocidas, buscando mejorar sus condiciones de vida.
Entre los derechos que tienen los migrantes están: el de la salud, laborales, en seguridad pública y en la procuración de la justicia; pero también tienen derecho al refugio y ser alojados en la Estación Migratoria bajo los preceptos de dignidad humana, sin ser incomunicados ni discriminados.
Finalmente, hizo un llamado a todos los chiapanecos a humanizar sus comentarios y su postura, siendo más flexibles, y agregó: “lo mismo que sufren los migrantes en nuestro territorio, lo pueden sufrir nuestros hermanos y familiares mexicanos en los Estados Unidos o cualquier otro país”.
En eso tiene mucha razón el llamado ‘caballo negro’ de la política chiapaneca; no se puede ser candil de la calle y oscuridad de la casa, como tampoco se puede estar viendo la paja en el ojo ajeno, sin ver la viga que traemos en el nuestro; sin embargo, habrá que cuidar también que los migrantes perniciosos reciban la aplicación de la ley, porque ser migrantes no solamente les da derechos, sino que acatando las leyes mexicanas también tienen obligaciones y deben ser medidos con la misma vara que los connacionales.
Si bien es cierto que los migrantes vienen en busca de mejores condiciones de vida, los que vivimos en México y en este caso Chiapas, no estamos en un lecho de rosas; la realidad es que también aquí faltan muchos puestos de trabajo y hay mucha pobreza; eso hace un poco más difícil compartir el pan con los que vienen de fuera, sin embargo, el espíritu del mexicano siempre es más compasivo y tolerante que los norteamericanos.
Para nadie es secreto que en esta frontera del sureste mexicano, sobre los municipios del Soconusco se ha creado un corredor de migrantes y nadie duda que la mayoría de ellos están de paso, con la esperanza de llegar al norte porque se dan cuenta que la situación en suelo azteca también está para llorar, sobre todo con los nuevos aumentos a las gasolinas, la luz, servicios y productos que mantiene crucificado al pueblo, lo que difícilmente le permite progresar.
Ante este panorama, el migrante decide arriesgarse a continuar caminando sin importar arriesgar su vida, porque considera que es mejor tener una esperanza de sobrevivencia a quedarse en su país a morir de hambre o por los daños colaterales de la violencia, impulsada por las guerrillas y el crimen organizado.
Estos problemas, en menor intensidad también se reflejan en México, al que la mayoría de migrantes únicamente utilizan como trampolín para llegar a la frontera norte y ‘brincar el charco’, sin importar las amenazas del reyezuelo ‘Pelos de elote’.
En otros temas, del 24 al 26 de marzo se llevará a cabo en Tapachula el Festival Fray Matías de Córdova, que debió celebrarse del mes de enero del año pasado; pero más vale tarde que nunca y aunque el programa artístico y cultural se realizará en gran parte con gentes de la localidad, algo es algo.
Por cierto el viernes 24 a las seis de la tarde en el Planetario, el escritor tapachulteco Gabriel Aguiar Ortega, presentará su nuevo libro “mujeres mexicanas revolucionarias”; el 25 se presentará la fraternidad literaria bajo el palo de mango, y el domingo 26, el escritor Edgar Torreblanca comentará sobre su obra literaria Curso práctico de oratoria; estos eventos también se desarrollarán en el Planetario a las seis de la tarde.