La Diócesis de Tapachula Afirmó que los Albergues Para Migrantes se han Saturado
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Ya no hay Recursos Para Atender a las Miles de Familias que se Quedaron Varadas en el País
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Políticas de Trump Obligan a Extranjeros a Olvidarse del Sueño Americano y se Quedan en Tapachula
*MILES DE EXTRANJEROS RECIBEN RECURSOS DEL GOBIERNO FEDERAL PARA SUBSISTIR, MIENTRAS UN GRAN NÚMERO ES EXCLUIDO Y BUSCA ASISTENCIA EN ALBERGUES.
Tapachula, Chiapas; 21 de Enero de 2026.– A ocho años de que la Diócesis de Tapachula asumiera la administración del Albergue Belén, la Iglesia católica atraviesa uno de los momentos más complejos en la atención a personas migrantes en la frontera sur del país.
La desaparición del apoyo humanitario internacional ha dejado a la institución religiosa prácticamente sola frente a una problemática que, advierte, ha sido relegada por el Estado y trasladada a la caridad.
“Hoy el albergue se sostiene únicamente con el esfuerzo de la Diócesis y el apoyo solidario de parroquias y fieles; los recursos externos que antes ayudaban ya no existen”, señaló el prelado al término de la misa conmemorativa por el aniversario del refugio.
Aunque las caravanas masivas han disminuido, la migración continúa bajo nuevas dinámicas. El temor a redadas y deportaciones —que superan los 600 mil casos— ha llevado a muchas familias a permanecer en Chiapas, huyendo de la violencia en Centroamérica o del desplazamiento forzado dentro del propio estado. “Para muchos, el sueño de llegar al norte dejó de ser una opción”, explicó.
López Alfaro también cuestionó la criminalización de las personas migrantes, derivada de la militarización de las fronteras, y pidió evitar estigmatizaciones. Recordó que la mayoría de quienes llegan al albergue lo hacen escapando de la pobreza, la inseguridad y la falta de oportunidades.
Actualmente, el respaldo gubernamental se limita al pago del salario de dos trabajadores. El resto de las necesidades —alimentación, alojamiento y servicios básicos— se cubre con donativos locales. Aunque existen diálogos para impulsar proyectos productivos, el Albergue Belén opera con recursos mínimos, evidenciando, dijo el obispo, que el problema migratorio está siendo dejado en manos de la caridad, cuando se trata de una responsabilidad del Estado. EL ORBE/Nelson Bautista





