Cuando la Lluvia nos Recuerda Nuestras Deudas Pendientes
Ernesto L. Quinteros
Las lluvias han regresado al Soconusco. Los ríos comienzan a aumentar sus niveles, las montañas registran derrumbes, los caminos rurales presentan afectaciones y las autoridades activan protocolos de monitoreo.
Por ahora, los reportes oficiales indican que no existen daños mayores ni familias evacuadas. Es una noticia positiva. Sin embargo, sería un grave error interpretar esta aparente calma como una garantía de seguridad.
En una región como la nuestra, donde la naturaleza suele manifestarse con una fuerza extraordinaria, la prevención no puede depender de que ocurra una tragedia para convertirse en una prioridad.
Los habitantes del Soconusco tienen memoria. Cada temporada de lluvias trae consigo recuerdos que permanecen vivos en miles de familias. Uno de ellos es, sin duda, el paso del huracán Stan en octubre de 2005, uno de los desastres naturales más devastadores en la historia reciente de Chiapas.
Stan dejó a su paso carreteras destruidas, puentes colapsados, comunidades incomunicadas, viviendas arrasadas y cientos de familias que perdieron prácticamente todo su patrimonio. En la zona alta de Tapachula, en municipios como Cacahoatán, Unión Juárez, Motozintla, Huixtla y otros puntos de la región, las imágenes de lodo, deslaves y destrucción siguen siendo parte de la memoria colectiva.
Aquella tragedia dejó una lección muy clara: la fuerza de la naturaleza no puede evitarse, pero sí pueden reducirse sus consecuencias mediante la planeación, la prevención y la responsabilidad institucional.
Por ello, resulta positivo que Protección Civil mantenga vigilancia permanente sobre los ríos de la región y que exista un monitoreo constante de los afluentes. Sin embargo, el verdadero desafío no consiste únicamente en observar el comportamiento de los cauces, sino en fortalecer una cultura integral de prevención.
Todavía existen comunidades donde los sistemas de comunicación son limitados, caminos rurales vulnerables a los deslaves y asentamientos humanos ubicados en zonas de riesgo. La expansión urbana desordenada, la deforestación de áreas montañosas y la falta de mantenimiento en drenajes y canales pluviales continúan siendo factores que incrementan la vulnerabilidad de la población.
La prevención debe ser entendida como una política pública permanente y no como una reacción temporal ante la presencia de una tormenta o un ciclón. Implica invertir recursos en infraestructura hidráulica, fortalecer los sistemas de alerta temprana, capacitar a las comunidades, actualizar los atlas de riesgo y garantizar que los planes de emergencia funcionen realmente cuando se necesiten.
También implica coordinación entre los tres niveles de Gobierno. La protección civil no puede recaer exclusivamente en una dependencia o en la buena voluntad de los ciudadanos. Se requiere que municipios, estado y federación trabajen de manera conjunta para anticiparse a los riesgos y no solamente atender las emergencias una vez consumadas.
Por ello, las lluvias que actualmente se registran deben ser vistas como una oportunidad para revisar qué tan preparados estamos. No se trata de generar alarma, sino de fomentar conciencia.
Tragedia en Cacahoatán.
En el único municipio donde, hasta el momento, se ha registrado una tragedia derivada de las lluvias es Cacahoatán.
Según reportes oficiales, una persona del sexo masculino permanece desaparecida luego de ser arrastrada por la fuerte corriente del río Ixtal, en el ejido Santa Lucía. Ante esta situación, voluntarios y elementos de Protección Civil mantienen un operativo de búsqueda para tratar de localizar a la víctima.
Como siempre, el edil de esta localidad, Víctor Pérez Saldaña, parece empeñado en seguir acumulando señalamientos. Existen quejas de comuneros por la falta de información y coordinación en materia de acciones preventivas de protección civil en plena temporada de lluvias.
A decir de los inconformes, el funcionario está más ocupado promoviendo a familiares con miras a heredar la alcaldía que atendiendo las necesidades prioritarias de la población. Lamentablemente, persisten las omisiones y la falta de responsabilidad institucional en esta localidad fronteriza.
Por hoy ahí la dejamos, nos leemos mañana.
¡Ánimo!
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