ALFIL NEGRO

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ALFIL NEGRO
ALFIL NEGRO

Por Oscar D. Ballinas Lezama

“Tomad y comed todos de él, porque éste es mi cuerpo, que será entregado por vosotros”(Jesucristo)

Jueves de Pascua

En el año 33 de nuestro Señor, en el cerro de la calavera en las afueras de Jerusalén; tres enormes cruces fueron levantadas para crucificar a Jesucristo y dos parias que le acompañaron en aquella procesión, que marcó para siempre la maldad que el hombre tiene en su corazón.
Fue una noche del jueves, como si fuera hoy hace 1984 años, Jesús tuvo la última cena con sus discípulos, entre los que destacó Judas el que lo traicionó y así lo reveló el hijo de Dios, cuando en aquella noche de Pascua sentenció: “Luego del amanecer, uno de ustedes me traicionará”, y lo que estaba escrito sucedió.
Era la tierra santa de aquellos tiempos, donde se dieron estos acontecimientos, en los que según la historia bíblica la gente que tanta ayuda, amor y milagros recibió de aquel hombre se convirtieron en sus principales verdugos, cuando Poncio Pilatos les dio la oportunidad de liberarlo de la muerte y no lo hicieron.
Los estudiosos de la Biblia, presumen que los descendientes de aquellas personas que llevaron al patíbulo a Jesucristo, hoy están pagando ese pecado con años de intensas guerras que parecieran no tener fin; así han vivido en la propia muerte que sus parientes les adelantaron y en este siglo, parece ser que su castigo divino podría llegar al final con la tercera guerra mundial y la venida de Cristo, según las profecías que se han cumplido palmo a palmo.
La Semana Santa debería ser para meditar y reflexionar, para arrepentirnos de nuestros pecados y tratar de alcanzar el perdón de Dios; no solamente considerar estos días para vacacionar, pasear y divertirse con borracheras y sexo, como lo hicieron nuestros antepasados en Sodoma y Gomorra, hemos dejado de sentir respeto por el sacrificio de aquel hombre santo que dio su vida para lavar nuestras maldades, según la Biblia.
Para nadie es secreto que las ambiciones ideológicas, políticas, económicas, aunado a la maldad que guardan muchos corazones están llevando el planeta a la destrucción, generando el caos y la desesperanza en quienes ya están viviendo en carne propia el principio del fin.
Esperemos en Dios que la amenaza de la tercera guerra mundial no se lleve a cabo, de lo contrario toda la humanidad quedaría dentro del remolino maldito del Holocausto; las amenazas de gobernantes trastornados como Putin, Trump y el norcoreano Kim Jong-un no deben ser echadas en saco roto, son de los pocos mandatarios del planeta que tienen el sartén por el mango y eso, es algo que debe preocuparnos seriamente a todos, principalmente ahora que Estados Unidos ya prepara un ataque a Norcorea, luego de agredir a Siria un país bajo la protección de Rusia.
Ojalá que la tercera guerra mundial no vaya a agarrarnos como al ‘Tigre de Santa Julia’; más vale prevenir que lamentar, porque de darse esta conflagración mundial, nadie duda que a los mexicanos también nos llevarían entre las patas.
Por lo pronto Chile y Venezuela podrían ser la punta del Iceberg en América, independientemente de lo que Estados Unidos atraiga con su belicosidad, ahora impulsada por el ‘loco Trump’.
En otras cosas, aquí en el país de las maravillas donde nunca pasa nada y si pasa, tampoco pasa nada; nuestros políticos andan como ‘chivos en cristalería’, frotándose las manos porque podrían seguir sacándose la lotería sin comprar cachito, por lo que ni tarde ni perezosos tiene rato que andan en plena campaña electoral.
Allá por el Estado de México, el PRI defenderá a muerte, si es preciso, la gubernatura, porque de perderla, que jamás sucederá, sería como darle el paso al ‘PEJE’, quien lo más seguro será que tampoco en esta ocasión lo dejen llegar a Los Pinos; los priístas saben bien de qué pie cojea el pueblo mexicano y que la gran mayoría que conforman los más de 60 millones de pobres, volverán a vender su alma, si es preciso, por los 500 pesos, una despensa y un lio de láminas por su voto. Como en aquellos años cuando Poncio Pilatos pidió al pueblo que eligieran entre Jesús y Barrabás a quién dejar libre; la respuesta fue a favor del bandido. Pocos han cambiado esa mentalidad. Si no, al tiempo.