ALFIL NEGRO

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“Allí será el llanto y el crujir de dientes” (Mateo 13:50)

¿Cuál Transformación?

Oscar D. Ballinas Lezama

La terrible y temida cuesta de enero de cada año, en la era de las transformaciones viene acompañada de otros fantasmas, los que antes de la llegada de los ‘reyes magos’ ya empezaron a espantar a los mexicanos.

Una de estas visiones, ya dio su primera tarascada al raquítico bolsillo de los generadores de impuestos, se trata de la Comisión Federal de Electricidad, que siempre ha cobrado su pésimo servicio a precio de oro, sin embargo, en este año capicúa, las huestes de Manuel Bartlett, director de esa dependencia federal semiprivatizada, no se midieron y están imponiendo tarifas sumamente altas a sus clientes.

Las promesas de Andrés Manuel López Obrador, salieron igual a las que hizo el tristemente célebre Enrique Peña Nieto, los dos políticos en su papel de candidatos a la Presidencia de la república, juraron y perjuraron que los cobros por concepto del servicio de energía eléctrica y de gasolinas, no aumentarían; hasta ahora, el tabasqueño no ha cumplido en su primer año de gobierno, mientras que el mexiquense terminó en pura baba de perico.

Se dice que los de la Profeco llegaron a dar su vuelta por Tapachula, ya que, por órdenes de saber quién, las oficinas de esa dependencia federal, al igual que otras, fueron enviadas a Tuxtla Gutiérrez, atendiendo a control remoto las denuncias de los soconusquenses, quienes han perdido las esperanzas en la actuación y efectividad de esa institución.

Francisco Estrada Ramírez, delegado de la Procuraduría Federal del Consumidor en Chiapas, desde su confortable oficina en la capital del Estado, manifestó haber enviado un operativo de ‘verificación y vigilancia’ en autoservicios y cadenas comerciales y jugueterías, para que no abusen de los clientes que adquirirán un regalo del día de reyes.

Extrañamente, Estrada Ramírez no se preocupa por los abusos que comete CFE y los empresarios propietarios de las gasolineras, que se presume venden  litros incompletos y al precio que se les dé su regalada gana, son intocables;  desde que las oficinas de Profeco estaban en Tapachula, esta dependencia federal  se distinguió por su inoperatividad,  hasta convertirse en la Carabina de Ambrosio, no ayudan en nada a los consumidores afectados por los abusos de  empresas  gubernamentales y de la iniciativa privada.

Otros buenos para nada, que se han concretado ver morir la economía y la seguridad de sus representados son los Diputados y Senadores, quienes desconocen o se olvidaron que su principal tarea es la de defender los intereses de sus conciudadanos, no ponerse de tapete, quemadores de incienso, levanta dedos, calienta bancas  y cómplices solapadores de los gobernantes en turno.

No es posible, que siendo Chiapas uno de los principales generadores de energía eléctrica y petróleo, sea en donde más caro se paga el consumo de luz y de las gasolinas; lo que en campaña reconoció el hoy presidente Andrés Manuel López Obrador, sin embargo, su benevolencia y misericordia solo ha sido para Tabasco, la tierra que lo vio nacer y en donde vive su familia, condonándoles sus adeudos con la CFE y ordenado que pagaran la tarifa F1, considerada la más baja del país. ¿De qué corona gozan los tabasqueños, aparte de ser paisanos del Ejecutivo nacional?

Los recibos de la Comisión Federal de Electricidad, que ya empezaron a llegar a los consumidores chiapanecos, son la prueba real de lo que está sucediendo en este nuevo Gobierno, que al igual que sus antecesores, le vale un soberano cacahuate la economía, salud y seguridad de sus conciudadanos, hasta ahora, la actual administración federal ha resultado más de lo mismo, el sol no se puede tapar con un dedo o con frases de que el pueblo está feliz, feliz, feliz; eso, ni ellos mismos se la creen.

A lo mejor los habitantes de la Ciudad de México, Tabasco, Cancún, Nuevo León, Chihuahua, Monterrey, Puebla, entidades del centro y norte del país pudieran estar felices, como lo cacaraquea el dueño de la silla del águila, sin embargo, a la mayoría de los chiapanecos se los está llevando el payaso. Y todavía les falta que en unos días más, el Gobierno Federal les ‘atipuje’ (les meta) otra caterva (muchedumbre) de migrantes indocumentados, quienes llegarán a generar más pobreza, más enfermedades, más inseguridad, ¿de qué felicidad estará hablando nuestro Presidente? ¡No la chiflen que es cantada!