ALFIL NEGRO

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ALFIL NEGRO
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“Hasta no ver, no creer” (refrán popular)

¿Se ha Avanzado?
Oscar D. Ballinas Lezama

México es un pueblo cuyos habitantes en su mayoría forman grandes ejércitos de pobres, millones de gentes que sobreviven en la desigualdad desde hace varias décadas siguen en los avatares y contradicciones de los gobiernos en turno, que no parecen encontrar la clave para ayudar al pueblo bueno y sabio.
Los claroscuros de la nación azteca se han mantenido en la mayor parte de la población con la consabida esperanza de que, cada sexenio será el mejor; al final, los únicos que terminan con las bolsas llenas de dinero son los mismos de siempre.
Este nuevo gobierno liderado por un hombre que promete cambiar el rumbo de ‘la gran nave’ y llevarla a puerto seguro, hasta ahora, poco ha avanzado en medio de un mar picado por las tormentas de la violencia, así como de las olas embravecidas por las crisis sanitaria y económica, que amenazan hundir a toda la tripulación entre las aguas revueltas de la pobreza y la muerte.
En México, desde el 2019 ya se respiraba un ambiente de economía colapsada, los que ahora gobiernan culpan a sus antecesores de ser los responsables de todos esos males; argumentan que no pudieron controlar la pandemia del Coronavirus, debido a que los exfuncionarios del Sector Salud les dejaron un cochinero lleno de corrupción, sobre todo, en hospitales a medio construir y en el desabasto de medicamentos.
Los circos mediáticos han sido constantes en el 2020, los analistas políticos coinciden en que se busca distraer a la ciudadanía con algunos encarcelamientos de políticos de poca monta, con extradiciones de quienes han sido detenidos en el extranjero para terminar siendo extraditados y perdonados en esta nación, bajo el beneficio de testigos ‘colaboradores’, lo que nos ha convertido en un país de soplones.
El Congreso de la Unión, en su mayoría está compuesto por legisladores que se han transformado en comparsas del Ejecutivo en turno, han olvidado su obligación de defender los intereses del pueblo y sólo hacen el ridículo con su pleitesía y quema de incienso al ‘Gran Tlatoani’.
Algunos expolíticos costeños coinciden en que, al igual que en otros sexenios, las Cámaras Alta y Baja no son el contrapeso que pueda corregir al Presidente de la República, para que se respete la Constitución Mexicana y dejen de seguir llevando a esta nación a la ‘milonga’ (mentira, embuste, patraña).
La pandemia del Coronavirus sólo vino a ‘darle la puntilla’ a los mexicanos, los legisladores que se ostentan defensores del pueblo, siguen jugando a la diplomacia y se han vuelto cómplices de quienes pisotean la carta magna, de ahí la importancia que tienen las próximas elecciones para que los electores analicen su voto, bajo el principio de que ‘solo el pueblo puede salvar al pueblo’.
No se puede negar que, en el actual Congreso existen tres o cuatro parlamentarios valientes que han subido a tribuna para levantar la voz protestataria, sin embargo, al ser minoría solo han sido vistos como bufones del gran circo mediático de tres pistas, presuntamente creados para desviar la atención del pueblo de la verdad amarga que siguen viviendo, pese a las esperanzas de tener una verdadera transformación social, que no acaba de llegar para todos.
El sur de México ha sido y sigue siendo una región olvidada por la Federación, la mayoría de sus pobladores se han conformado con las migajas que a veces les han dado los gobiernos en turno, sin embargo, nunca han recibido lo que por derecho les corresponde, pareciera que han empezado a resignarse la marginación y el olvido; la peor pesadilla que enfrentan en el camino donde buscan el progreso.
Para nadie es secreto que el actual Gobierno Federal, luego de dos años de no voltear al Soconusco, dio a conocer que el inquilino del Palacio Nacional acaba de firmar hace unas semanas un documento con el que se autoriza la reducción de los impuestos en algunos municipios de la frontera sur (no todos), entre ellos, Tapachula, Suchiate y Unión Juárez, esta promesa contempla, además, la reducción en los costos de las gasolinas y la energía eléctrica.
Para nadie es secreto que si esta promesa presidencial se cumple a carta cabal, la región de la costa chiapaneca podría vislumbrar una pequeña luz al final del túnel, ya que podría atraer a los inversionistas para industrializar la zona y de esa manera se crearían fuentes de trabajo en esta región que se ha convertido en un enorme refugio de migrantes indocumentados, que se quedaron varados desde hace varios meses en Tapachula y al igual que los locales, necesitan trabajar para sobrevivir.
Es decir, los municipios fronterizos del Soconusco no saldrán adelante únicamente con la reducción de sus impuestos, de los costos del servicio de energía eléctrica y las gasolinas (que habrá que comprobarlo en los primeros meses del 2021, porque del dicho al hecho siempre habrá mucho trecho).
El Gobierno necesita crear fuentes de trabajo, amén de controlar las pandemias del Cáncer, Sida, Coronavirus y otras pestes que existen en este siglo XXI, sin que, hasta la fecha, haya vacunas para desterrarlos. Se habla de la vacuna contra el Covid 19, crean esperanza de vida y no explican por qué no pueden conseguir suficientes vacunas contra la influenza o los medicamentos para curar o mitigar el dolor de tanto niño con cáncer.
Mientras el subsecretario de Salud, Hugo López Gatell, hace cuentas alegres con las posibles vacunas que serán ‘probadas en conejillos de india’, las cifras de infectados y 111 mil difuntos por causa del Coronavirus no es para estar echando las campanas al vuelo en este año de los muertos y de una amarga navidad.