ok
Cierre de Clínica Municipal en Cacahoatán Genera Malestar Social
Ernesto L. Quinteros
En política suele decirse que un gobierno se mide por la calidad de los servicios que ofrece a su población. No por el número de discursos, fotografías o campañas de imagen, sino por su capacidad para resolver los problemas cotidianos de la gente.
Y cuando un servicio tan elemental como la atención médica desaparece, resulta inevitable preguntarse cuáles son realmente las prioridades de una administración.
En Cacahoatán, el cierre de la Clínica Municipal de Salud ha encendido las alarmas entre cientos de familias, particularmente entre mujeres embarazadas y aquellas que requieren consultas preventivas, revisiones ginecológicas o servicios de planificación familiar.
La preocupación no es menor. La prevención médica representa la primera línea de defensa para evitar complicaciones que, atendidas a tiempo, pueden salvar vidas.
Lamentablemente el todavía edil de esta localidad, Víctor Pérez Saldaña lejos de gestionar para resolver los problemas en esta localidad, anda distraído en temas políticos electorales. Promoviendo a su parentela con miras al próximo proceso electoral, como si la alcaldía se pudiera heredar.
La salud pública no admite pausas ni pretextos. Cada día que una clínica permanece cerrada significa consultas que no se realizan, diagnósticos que se retrasan y pacientes que deben recorrer mayores distancias para recibir atención. En municipios donde buena parte de la población enfrenta dificultades económicas, trasladarse a otra ciudad implica gastos que muchas familias simplemente no pueden asumir.
Lo preocupante es que esta situación ocurre en un contexto donde Cacahoatán ya enfrenta diversos desafíos sociales. Los reclamos por problemas de seguridad, deficiencias en servicios públicos, manejo de residuos y rezagos en infraestructura forman parte de una lista de demandas ciudadanas que continúa creciendo. Ahora, el tema de la salud se suma a esa larga relación de pendientes.
Toda autoridad tiene la obligación de responder cuando existen inconformidades ciudadanas. Guardar silencio o minimizar las denuncias únicamente incrementa la percepción de abandono. La confianza pública se construye atendiendo problemas, no ignorándolos.
La administración municipal tiene la oportunidad de aclarar las razones del cierre de la clínica, informar si existe una estrategia para restablecer el servicio y ofrecer certeza a quienes hoy enfrentan incertidumbre. La transparencia también es una forma de gobernar.
Mientras tanto, las mujeres afectadas han decidido levantar la voz. No están pidiendo privilegios; exigen un derecho consagrado en la Constitución: el acceso a los servicios de salud. Su demanda merece ser escuchada con seriedad y sensibilidad.
La próxima visita de la presidenta Claudia Sheinbaum a la región representa una oportunidad para que este tema alcance la atención de los distintos niveles de gobierno. Ojalá no sea necesaria la presencia de autoridades federales para resolver lo que debería ser una responsabilidad cotidiana del ámbito municipal.
Porque gobernar no consiste únicamente en administrar recursos o proyectar aspiraciones políticas futuras. Gobernar significa responder a las necesidades presentes de la población.
En política, la ciudadanía suele perdonar los errores cuando existe voluntad para corregirlos. Lo que difícilmente perdona es la indiferencia. Y cuando la salud deja de ser prioridad, el costo termina pagándolo la gente más vulnerable. ¿Alguien dijo que quería un cambio?
Por hoy ahí la dejamos, nos leemos mañana.
¡Ánimo!
Comentarios y denuncias:
loque46@hotmail.com
Visita:
www.elorbe.com
Facebook:
elquintopoderdemexico.com






