Aumentan Niveles de Prostitución en Tapachula por Crisis Económica, Desempleo y Falta de Apoyo Ante Pandemia

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La asociación civil “Brigada Callejera de Apoyo a la Mujer”, reconoció que debido a la pandemia, las actividades de las trabajadoras sexuales son de altísimo riesgo.

Echaron para atrás la reapertura de cantinas, ya que incrementaría los riegos al mil por ciento, buena determinación del Ayuntamiento.

*LA MAYORÍA MESERAS QUE SE QUEDARON SIN TRABAJO AL SER CERRADOS LOS BARES Y CANTINAS, COMO MEDIDAS DE PREVENCIÓN SANITARIA, ACTIVIDAD QUE EJERCEN A ESPALDAS DE LA AUTORIDAD.

Tapachula, Chiapas; 18 de junio del 2020. – Desde hace tres meses que empezó la contingencia del coronavirus, la asociación civil “Brigada Callejera de Apoyo a la Mujer”, ha colaborado en la atención a las trabajadoras sexuales, quienes se han quedado en el desempleo.
Cristian Gómez Fuentes, encargado de coordinar la canalización de esos apoyos, explicó en entrevista que se incluyen a algunas meseras que también se quedaron sin trabajo al cerrar los bares y cantinas por disposición de las autoridades de Salud.
Se calcula que durante este tiempo han distribuido alrededor de 600 paquetes de ayuda humanitaria, además de insumos que requieren en su trabajo, como son condones masculinos y femeninos.
“Hemos querido apoyar a más población que se dedica a esta actividad, porque el número es grande, pero los pocos recursos económicos con que contamos no nos lo permiten”, señaló.
En ese sentido reconoció que las actividades en las que se desempeñan esas personas son de alto riesgo por la situación actual que se vive en el país con el coronavirus.
“Ellas, por más que se quieran cuidar, ponen en riesgo su vida, pero la necesidad de llevar un sustento a su casa las obliga a seguir trabajando en la calle en condiciones desfavorables, porque no hay empleos”, abundó.
Entre la población de trabajadoras sexuales que operan en la ciudad hay mexicanas y migrantes. En el caso de las nacionales, algunas trabajaban en bares y cantinas, pero cuando se cerraron esas fuentes de empleo, no tuvieron más que iniciarse en la prostitución.
Según sus cálculos, en Tapachula actualmente hay entre 500 a 600 trabajadoras sexuales, y que ese número se elevó en los últimos dos meses con la incorporación de muchas migrantes y también al sumarse las que trabajaban como meseras. Incluso también varias de la tercera edad.
Las beneficiadas con esos apoyos reciben orientación psicológica, “porque es indudable que, con este tipo de actividad, podrían contagiarse y luego el virus lo llevarían a sus casas”.
De acuerdo a los listados de las beneficiadas, casi en la totalidad de ellas no tiene esposo o pareja sentimental con el que puedan compartir los gastos. Mientras que, la mayoría, tiene de uno a cinco hijos que mantener.
Poro otro lado, se estima que en la Ciudad de México hay censadas unas 7 mil trabajadoras sexuales. El gobierno de ese lugar decidió entregarles una tarjeta con mil pesos mensuales a cambio de que paralizaran sus actividades, pero la necesidad las superó.
Organismos defensores de los derechos humanos calculan que la prostitución en México, tanto de hombres y mujeres, podría haberse incrementado en los últimos tres meses hasta en un 300 por ciento, y que l situación es más complicada en las grandes ciudades y en los estados con mayor pobreza. EL ORBE / Nelson Bautista / Ildefonso Ochoa Argüello