*Por Falta de Apoyos y Altos Costos de Insumos.
Tapachula, Chiapas; 14 de Junio de 2026.- Aunque las condiciones actuales del cultivo son favorables, productores de maíz de la región enfrentan un panorama complejo debido a la falta de apoyos gubernamentales, el incremento en los costos de producción y la incertidumbre provocada por los fenómenos climáticos.
Así lo dio a conocer Indalecio Flores Bámaca, representante de la Confederación Nacional Campesina (CNC) y responsable de la rama de producción de café y maíz en la región, quien informó que el periodo de siembra inició el pasado 15 de mayo y que las plantaciones registran un crecimiento promedio de 30 centímetros.
Sin embargo, existe preocupación por el comportamiento del clima durante los próximos meses. Indicó que las lluvias actuales benefician al cultivo, ya que el maíz requiere humedad para su desarrollo; no obstante, una prolongación excesiva de las precipitaciones o la presencia de fuertes vientos podrían afectar severamente las cosechas.
“El ciclo del maíz de temporal dura alrededor de 90 días. Por ahora las lluvias ayudan a la planta, pero si continúan en exceso podrían provocar pudrición y pérdidas en los sembradíos”, explicó.
Flores Bámaca estimó que, de mantenerse las condiciones favorables, la producción podría alcanzar entre 2.5 y 3 toneladas por hectárea, rendimiento considerado aceptable para cultivos de temporal.
No obstante, advirtió que la superficie sembrada disminuyó aproximadamente un 40 por ciento en comparación con años anteriores. Esta reducción, dijo, obedece principalmente a la falta de recursos económicos entre los campesinos, quienes deben costear por cuenta propia semillas, fertilizantes e insumos agrícolas.
Agregó que los únicos apoyos que reciben algunos productores provienen del programa Bienestar, mediante la entrega de 250 kilogramos de fertilizante por agricultor, cantidad que apenas alcanza para atender una hectárea.
Finalmente, lamentó que cada vez sean menos las personas dedicadas a la producción de maíz, debido a que los rendimientos por hectárea han disminuido y los bajos precios de comercialización impiden, en muchos casos, recuperar la inversión realizada.
Del total de la cosecha, aproximadamente el 50 por ciento se destina a la venta, precisó, y el resto al autoconsumo de las familias campesinas. EL ORBE/Nelson Bautista





