Por Ernesto L. Quinteros
Siguen los Accidentes Viales Protagonizados por Conductores del Transporte Público
Mientras las redes sociales arden con análisis, opiniones y especulaciones sobre el conflicto bélico entre Estados Unidos y Irán, en Tapachula se libra otra guerra. No tiene misiles ni drones, pero sí víctimas. No ocurre a miles de kilómetros, sino en cada esquina, en cada cruce, en cada ruta de transporte público.
Aquí, la batalla es cotidiana: subir a una combi, a un taxi o a un colectivo y encomendarse a la prudencia —o imprudencia— del conductor. Es salir de casa con la incertidumbre de si el operador respetará el semáforo, si la unidad tendrá frenos en buen estado o si la prisa por “ganar el pasaje” terminará en un choque más que se viralice unas horas y luego quede en el olvido.
El reciente accidente de un colectivo de la ruta Periférico, presuntamente por no respetar la señal de alto, no es un hecho aislado; es síntoma de un sistema que funciona con tolerancia a la irregularidad. Un parque vehicular que crece sin control, unidades en condiciones mecánicas cuestionables y operadores sin la capacitación suficiente conforman una bomba de tiempo que circula todos los días frente a nuestros ojos.
La atención pública parece distraída por conflictos internacionales, pero en nuestra ciudad la población enfrenta su propio frente de batalla: sobrevivir al traslado diario. Es una guerra silenciosa donde los heridos no siempre ocupan titulares nacionales, pero sí camas de hospital y economías familiares golpeadas.
No se trata de satanizar a todo el gremio transportista. Muchos conductores trabajan con responsabilidad. Sin embargo, la ausencia de operativos permanentes, revisiones mecánicas rigurosas y capacitación obligatoria para operadores deja espacio a la negligencia. Y la negligencia, en el transporte público, se traduce en riesgo colectivo.
La prevención no puede seguir siendo discurso posterior al accidente. Se requieren inspecciones constantes, sanciones reales y mesas de trabajo que incluyan a autoridades, concesionarios y sociedad civil. Porque mientras el mundo debate guerras lejanas, en Tapachula la ciudadanía enfrenta la suya propia: la de llegar con bien a casa.
Y en esa guerra diaria, la indiferencia también mata.
Tapachula en el Mapa Energético
El Tercer Congreso Internacional de Ingeniería Eléctrica y Electromecánica 2026, convocado por el Colegio de Ingenieros Mecánicos Electricistas de la Costa de Chiapas, para este 5 de marzo ha generado gran expectativa por la llegada de especialistas nacionales e internacionales, además de funcionarios de los tres órdenes de gobierno.
El encuentro coloca a Tapachula en una vitrina estratégica dentro del debate sobre energías renovables, electromovilidad e infraestructura eléctrica, posicionándola como referente regional en desarrollo sustentable. Más allá de lo académico, el congreso envía un mensaje político: el sur también puede ser protagonista en inversión, modernización y articulación entre gobierno, iniciativa privada y academia.
Nada que Celebrar
El Día Internacional de la Mujer no debería reducirse a discursos ni a fotografías oficiales. El próximo fin de semana, diversas organizaciones sociales, colectivos feministas y autoridades han programado marchas, foros y actividades conmemorativas que, sin duda, moverán la agenda pública.
Sin embargo, el verdadero reto sigue siendo pasar del evento al compromiso permanente. Persisten brechas salariales, violencia y desigualdad estructural que no se resuelven con actos protocolarios.
La fecha obliga a reflexionar si las políticas públicas están a la altura de las exigencias sociales o si, una vez más, la conmemoración superará a las acciones concretas.
Por hoy ahí la dejamos, nos leemos mañana. ¡Animooo!
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