*Productores Dependen de Pozos y Lluvias.
Tapachula Chiapas 1 de marzo de 2026. El Ejido 15 de Septiembre atraviesa una de las crisis más profundas de los últimos años. La escasez de agua, sumada a obstáculos administrativos, mantiene paralizada la actividad agrícola y empuja a los jóvenes a migrar en busca de mejores oportunidades.
María Daisy Tadeo Damián, comisariada ejidal y productora, advirtió que la producción ha caído a niveles de subsistencia.
La ausencia de infraestructura de riego obliga a depender de las lluvias y de pozos artesanales con capacidad limitada, lo que impacta directamente en la calidad de las cosechas.
Esta situación reduce los ingresos y elimina la posibilidad de contratar trabajadores, por lo que los propios productores deben asumir todas las labores del campo.
Uno de los principales frenos para revertir esta situación es la falta de una constancia de alumbramiento, documento indispensable para formalizar contratos de energía eléctrica ante la Comisión Federal de Electricidad. Sin este requisito, resulta imposible electrificar los pozos y avanzar hacia un sistema de riego más eficiente.
Sin ese documento no podemos acceder a la luz; seguimos gestionándolo porque los pozos actuales son insuficientes para sostener las plantaciones, explicó.
El impacto social ya es evidente, la baja rentabilidad del campo ha provocado desempleo y desinterés entre las nuevas generaciones.
Ante la falta de ingresos estables, muchos jóvenes han optado por abandonar sus comunidades y trasladarse a otros estados.
Aunque actualmente se construye un sistema de riego, los habitantes del ejido demandan mayor agilidad en los trámites y respaldo institucional.
Para ellos, garantizar el acceso al agua no solo representa mejorar la producción agrícola, sino también evitar el abandono de la tierra y la fragmentación de las familias rurales. EL ORBE/Nelson Bautista





