• La falta de respuesta en trámites migratorios y la búsqueda de mejores oportunidades laborales impulsan una nueva movilización en la frontera sur.
Tapachula, Chiapas; 20 de abril de 2026.— Ni la intensa lluvia que se registró la tarde de este lunes frenó la salida de cientos de personas migrantes que, en caravana, partieron desde el parque Bicentenario con la intención de avanzar hacia la carretera costera y continuar su ruta hacia la Ciudad de México y otras entidades del país.
El contingente denominado David, es conformado por hombres, mujeres y niños de distintas nacionalidades, en su mayoría haitianos, y recorrió calles principales de la ciudad en medio de condiciones climáticas adversas, evidenciando una vez más la compleja crisis migratoria que se vive en la frontera sur, donde Tapachula se ha convertido en un punto de concentración y permanencia.
Entre consignas y testimonios, los migrantes denunciaron la falta de atención oportuna por parte de instancias como la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR) y el Instituto Nacional de Migración (INM), señalando retrasos de meses e incluso hasta de un año en la resolución de trámites como visas humanitarias o permisos de trabajo.
Esta situación, explicaron, los obliga a tomar decisiones desesperadas, como abandonar la ciudad en caravanas, con la esperanza de encontrar en el centro o norte del país mejores condiciones de vida y oportunidades laborales más dignas.
El fenómeno refleja no solo una problemática humanitaria, sino también un impacto social y económico en la región, donde la saturación de servicios, la falta de empleo formal y la incertidumbre legal agravan las condiciones tanto para la población migrante como para los habitantes locales.
Mientras tanto, la caravana avanza bajo la lluvia, con paso firme pero incierto, en un contexto donde la migración continúa siendo uno de los desafíos más urgentes para las autoridades y la sociedad en su conjunto en la región de la frontera sur de México.
Cabe mencionar que este contingente de extranjeros es custodiado por elementos de diferentes corporaciones de seguridad, como Guardia Nacional y Policía Estatal. EL ORBE/ Ernesto L. Quinteros.





