Ciudad de México, abril 21.- Efraín Juárez tenía razón. A su equipo, le sobran muchos… Pantalones, garra y espíritu.
Con pundonor de cada uno de sus jugadores y cierta fortuna por dos decisiones arbitrales, los Pumas vinieron de atrás y derrotaron (4-2) al FC Juárez.
Tres puntos que les permiten afianzarse en los cuatro primeros lugares de la clasificación y mantenerse en la lucha por el liderato.
Antes de irse al descanso, la escuadra universitaria se encontraba abajo en el marcador, por dos anotaciones. Franciso Nevárez (34’) y Jairo Torres (45’) sorprendieron a Pablo Lara, probándolo desde fuera del área, y no fallaron.
Sin embargo, con el espíritu, la garra y los pantalones, la historia cambió. También, dos revisiones en el VAR fueron importantes.
El conjunto fronterizo tenía una importante ventaja, pero Eder López se equivocó con una dura entrada sobre Alan Medina, quien terminó con fractura en el tobillo izquierdo. El lateral izquierdo fue expulsado (54’) después de que el árbitro central, Óscar Mejía, revisara la jugada en el monitor. Esa fue la jugada que cambió el rumbo del partido.
El equipo de Juárez no desaprovechó la oportunidad de jugar y se fue con todo al ataque.
La voltereta comenzó con un penalti provocado por una mano de Jesús Murillo. De nueva cuenta, el silbante tuvo que ver la jugada en repetición para corregir su decisión inicial, pero no había duda.
Guillermo Martínez no falló y acortó distancias (65’). Cuatro minutos después, el «Memote» ya tenía su doblete en la bolsa, con el que devolvió la ilusión a las gradas del estadio Olímpico Universitario.
El inmueble explotó. La afición confiaba en que su equipo le regalaría una noche de ensueño, luego del sufrimiento. Y así fue.
Robert Morales se encargó de sellar la victoria con dos tantos, ya sobre la hora (85’ y 97’). Sus goles fueron un bálsamo para una afición que nunca dejó de creer.
Los Pumas llegaron a siete partidos en fila sin perder y están cerrando la fase regular con firmes pasos rumbo a la Liguilla.
El equipo auriazul será un dolor de cabeza para cualquiera. Juárez, los futbolistas y su afición están convencidos de que tienen con qué pelear por el título. SUN





