La imprevisible ofensiva verbal de Donald Trump cayó como un balde de agua fría sobre las ya complejas negociaciones que se desarrollan en Suiza, aunque estas continúan adelante. Desde Camp David, el presidente estadounidense lanzó una dura advertencia a Irán cuando la delegación iraní ya se encontraba reunida con JD Vance, quien había llegado a Brgenstock con el objetivo de cerrar definitivamente la etapa de confrontación, abrir una segunda fase de negociaciones e inaugurar una nueva etapa en las relaciones entre ambos países.
«Si no detienen a Hezbolá en Líbano y no reabren el Estrecho de Ormuz, no tendrán un país al que regresar», amenazó el magnate, provocando una inmediata respuesta de Teherán.
«Tenga cuidado con lo que dice, nuestro ejército está preparado para responder», replicó el jefe negociador iraní, Mohammed BagherGhalibaf, antes de abandonar junto a su delegación la sala de negociaciones, aunque sin romper definitivamente las conversaciones.
De hecho, los contactos continuaron y seguirán a nivel técnico a partir del lunes.
Las amenazas del comandante en jefe estadounidense sorprendieron incluso a su vicepresidente, que poco antes, junto a los negociadores de Pakistán y Qatar, había calificado el encuentro de «histórico» y destacado los «avances» logrados.
«Trump nos ha pedido pasar página» y «nuestro objetivo es remodelar Medio Oriente mediante la diplomacia», había afirmado Vance en tono conciliador, permitiéndose incluso una broma.
«Las dos personas más importantes de mi vida son una india y un pakistaní. La india es mi esposa y el pakistaní es el jefe del Ejército, AsimMunir; durante el último mes he hablado más con él que con cualquier otra persona», comentó entre risas antes de iniciar las conversaciones junto a Steve Witkoff y Jared Kushner, enviados de Trump hacia quienes Irán mantiene un profundo escepticismo.
Sin embargo, el tono conciliador duró poco. Primero en una entrevista con Fox News y luego en la red social Truth, Trump volvió a endurecer su discurso.
«Si el acuerdo fracasa, podemos tomar el control del Estrecho de Ormuz e imponer un peaje», además de exigir un 20% del petróleo que transita por esa vía, advirtió. Luego se dirigió directamente a Irán: «Si lo cierran, no tendrán más un país».
En su red social también instó a Teherán a frenar a «sus representantes en Líbano», en referencia a las milicias de Hezbolá que amenazan a Israel. De lo contrario, advirtió, «volveremos a golpear a Irán con mucha dureza».
Estas declaraciones provocaron una interrupción temporal de las conversaciones, aunque sin hacerlas fracasar. Como protesta, la delegación iraní abandonó la mesa de negociación, pero permaneció en el hotel suizo, permitiendo que el diálogo continuara de manera indirecta.
«Todas las partes parecen satisfechas con el desarrollo de las conversaciones y creemos que este primer ciclo de negociaciones está sentando las bases para construir confianza de cara al futuro», declaró un diplomático estadounidense al portal Axios al hacer un primer balance del encuentro.
Las discusiones también abordaron la situación del Estrecho de Ormuz, con Estados Unidos reiterando que la vía marítima debe permanecer abierta.
«Se han logrado avances en este frente», aseguró el diplomático, subrayando que las conversaciones también se centraron en todos los aspectos relacionados con un eventual acuerdo nuclear y con la tregua en Líbano.
El encuentro había comenzado ya bajo fuertes tensiones debido a la situación entre Israel y Líbano y a la exigencia iraní de que se respetara plenamente el alto el fuego entre ambos países antes de abordar la cuestión más delicada: el programa nuclear.
Irán no renunciará a su derecho a enriquecer uranio, había dejado claro el presidente iraní, MasoudPezeshkian, antes del inicio de las conversaciones, desatando la ira de Trump.
«Debe tener cuidado con cómo habla y ponerse en línea», respondió el mandatario estadounidense.
Impedir que Irán obtenga capacidades nucleares militares y garantizar la reapertura del Estrecho de Ormuz son los dos principales objetivos de Trump, aunque por ahora ambos parecen difíciles de alcanzar.
Teherán sostiene que ha vuelto a cerrar el estrecho y ha afirmado que permanecerá bloqueado hasta que se alcance una tregua en Líbano.
Sin embargo, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ya ha asegurado que las Fuerzas de Defensa de Israel permanecerán en el sur del país, mientras que Hezbollah ha rechazado cualquier propuesta de establecer una zona de seguridad israelí en territorio libanés.
«Trump está comprometido con un alto el fuego en toda la región», aseguró Vance, quien además busca obtener una invitación iraní para que inspectores de la ONU puedan visitar las instalaciones nucleares atacadas por Estados Unidos.
No obstante, las garantías ofrecidas por el vicepresidente corren el riesgo de no ser tomadas seriamente por Teherán, después de que Trump lo desautorizara públicamente y debilitara de hecho su posición negociadora.Sun
Amenazas de Trump Frenan Conversaciones de paz en Medio Oriente
RELATED ARTICLES






