Polígrafo Político

509
Polígrafo Político
Polígrafo Político

Darinel Zacarías
Cinismo Puro del Carnicero

“Tenemos lolitas, tenemos donjuanes; Lennon y McCartney, Gardel y LePera; Tenemos horóscopos, Biblias, Coranes, Ramblas en la luna, vírgenes de cera”.
Joaquín Sabina

El cinismo que impera con Pablo Salazar es mayor o igual a su ambición. Tirano, con ínfulas de semidios, es un exgobernador de Chiapas con más repudio. Político rastrero, el Calígula en versión barata.
Pablo Abner el protervo. El hombre que persiguió, mató y propagó un gobierno opresor. Producto de una alianza que jugó con el culto y la religiosidad. La esperanza para Chiapas, rezaba su sentencia electorera.
Gobernante autócrata, un caudillo baladrón que tiene en su historial, haber jugado y malversado recursos destinados a la peor desgracia que haya sufrido Chiapas hace 13 años: los estragos del huracán Stan.
Su esquizofrenia lo llevó a encarcelar periodistas. A quienes pensaban distinto a él, les fabricó delitos. Asesinó e hizo de Chiapas un gobierno donde imperó la coacción y el amedrentamiento.
Después de 13 años, de aquel “Martes Negro”, regresa con el cinismo y la desmemoria de haber ultrajado y encarcelado a muchos líderes sociales, empresarios, políticos, académicos. Viene con sed de poder y quizás de resarcimiento.
Independiente. Solo, sin respaldo. Ningún instituto político quiso darle cobijo a este forajido. Pablo el soberbio, el innombrable.
Retorna ruin y vapuleado. A mendigar firmas, a recoger su ira y orgullo, con antifaz de cordero. De zar mutó a menesteroso demente.
Nada quedó de ese tirano. Su guardia pretoriana se esfumó, saltó del barco cuando este empezó a hundirse. Su estrega a la jerga periodística aquel 7 de julio, fue la mayor filigrana que el Sabinismo, otorgó al gremio.
El cerrero y amordazador cayó. La justicia lo mandó enchiquerar, vivió y padeció dentro de un achihual, donde comenzó a pagar sus actos de bestialidad.
A este sátrapa, tiene en el archivo de la Procuraduría General de la una carpeta de investigación AP/PGR/UEIDCSPCAJ/SP/MXX/133/2009 por las atrocidades y el desvío de recursos públicos que eran para miles de familias damnificadas por el huracán de aquel año 2005.
Una vez que negoció su libertad, el “Carnicero de Soyaló” volvió a irrumpir en la vida política. Espantando con el petate del muerto y dando señales a medios de la prensa “fifí” que regresaría a la vida política. Y qué manera de hacerla, mendigando firmas.
Su gobierno fue paradójicamente un infierno. Un ciclo dirigido por un endemoniado hombre, que avasalló lo mismo a la clase desprotegida, que a empresarios que se atrevían a señalar su apocalíptica manera de gobernar.
Chiapas, ya no puede ser rehén de este lobo acosador. No más cortapisas ni intimidación a quienes expresan a través de la palabra hablada y escrita.
Falaris de Acragas, ese carnívoro devorador de bebés, es la paradoja perfecta de un Pablo Abner sanguinario. Que hizo de Chiapas, su Toro de Falaris.
El político draconiano retornó convertido en un imbécil. En un diminuto ratón de albañal.
Donde solamente concede vender su tesis electoral a esa prensa imberbe, que puede engolosinar y manipular, esa horda que el mismo ha bautizado como mermelera.
Porque a decir verdad, los de la vieja guardia, el vaquerío sagrado, le prenderían fuego, con leña verde.
¿Quién dijo que tengo sed?