ALFIL NEGRO

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ALFIL NEGRO
ALFIL NEGRO

Dios nos Ayude
Oscar D. Ballinas Lezama

Son días de violencia, hambre e injusticia en este planeta azul; la humanidad parece no darse cuenta de la necesidad urgente de sanar su corazón, pareciera que en muchas personas el dolor y la desesperanza nunca se irán de su vida.
La falta de fuentes de trabajo sigue provocando que muchas personas, sobre todo los jóvenes, salgan en estampida de sus hogares para buscar una alternativa de sobrevivencia dentro de la delincuencia, ni siquiera dentro de los templos donde buscan a Dios, encuentran la paz para sus corazones.
México es uno de tantos países que están al filo de la navaja, la naturaleza le ha cobrado muchas facturas a sus habitantes, quienes no sólo han tenido que librar una batalla con los terremotos, huracanes y la muerte que cabalga sobre la contaminación del medio ambiente, sino que cada día se enfrentan a todo tipo de enfermedades terribles, como sucede actualmente en el Soconusco; donde el sida, el cáncer, la diabetes, el Zika, el Chikungunya y el Dengue, entre otras pandemias que han sentado sus reales en esta frontera del sur.
Atraídos por eventos como las campañas electorales, los mexicanos han dejado a un lado sus preocupaciones por los fenómenos naturales, que nuevamente amenazan con aparecer a mediados del mes de Mayo, según el Servicio Meteorológico Nacional.
La sociedad azteca tampoco se ha preocupado mucho por el anuncio del nuevo aumento a la gasolina, así como los cobros exagerados que continúa realizando la Comisión Federal de Electricidad, lo que provoca el alza en todos los productos y servicios, convirtiéndose en un cuento de nunca acabar.
Lo más importante de estos días en este país de las maravillas, son los enfrentamientos de los cibernautas en las redes sociales que buscan ensalzar o denostar a los candidatos presidenciales, así como a los que buscan gobernar nueve de las entidades en donde también habrá relevos después del primero de Julio.
Pareciera que en México nunca pasa nada y cuando pasa, tampoco pasa nada; la inseguridad sigue permeando a lo ancho y largo del país, donde para colmo de males el magisterio insiste en seguir rebelándose, ante lo que considera una reforma educativa que afecta a ese gremio.
El magisterio amenaza con un paro laboral a partir del 11 de Junio de este año, mientras que el 15 de Mayo acordaron llevar a cabo una magna marcha de protesta en la Ciudad de México; lo preocupante es que estos movimientos de protesta se estarán haciendo en la víspera de las elecciones, lo que podría originar enfrentamientos y poner en riesgo el proceso electoral.
Chiapas es uno de los Estados en donde la CNTE mantiene una acérrima lucha en contra de la reforma educativa, al grado que los bloqueos en carreteras y calles de algunos municipios han mantenido en jaque a la ciudadanía; de ahí que el Gobierno Estatal ha tenido que mediar en varias ocasiones para destrabar algunos nudos de inconformidad, sin embargo, el fondo del problema no parece ser resuelto en su totalidad, y no han sido pocas las veces en que la ciudadanía se ha convertido en rehén de los manifestantes.
Faltan 52 días para llevar a cabo las elecciones y el ambiente está cada vez más caldeado, la gente se sigue involucrando y hay muchos conatos de pelea en las redes sociales, que de no atenderse pueden desembocar en enfrentamientos físicos; hasta ahora, las cosas se han quedado en agresiones verbales.
En estos tiempos de adversidad, los llamados soldados de Cristo que están unidos por su fe en Dios, han iniciado en Tapachula un periodo de oraciones a lo que han llamado ‘Clamor por México’, tratando con ello de interceder espiritualmente a favor de este país y evitar que la tierra se siga destruyendo con la violencia, la corrupción y el desamor.
Reconocen que solamente Dios decidirá quién gobernará terrenalmente a México; sin embargo, con sus oraciones están pidiéndole a Jehová que ayude a tocar el corazón de la gente, para que elijan a las mejores mujeres y hombres que van a dirigir esta nación.
“Ellos establecieron reyes, pero no de parte mía; constituyeron príncipes, pero yo no los reconocí, de su plata y de su oro hicieron ídolos para sí, para ser ellos mismos destruidos” (Oseas 8:4)