Polígrafo Polígrafo

875
Polígrafo Político
Polígrafo Político

 

La Politiquería en Cacahoatán
Darinel Zacarías

“Porque los guapos no son tan sapos. Ni las mises tan necias, ni el placer tan ateo…”
Joaquín Sabina

Mark Thompson en su libro “Sin Palabras”, aseveró que el barullo y escamoteo de información constituye esa crisis de nuestra política que tiene que ver con un lenguaje mal encaminado.
Resulta complicado entender el ejercicio de la política sin comunicación, y en toda comunicación hay una intención política.
Sin embargo, cuando se quiere hacer leña de un árbol caído y se sobrepasan las líneas de respeto, más allá del dolor humano, se raya en lo inadmisible.
La crítica es buena, bien argumentada. El que señala de entrada debe gozar de moral, ejemplificar sus dichos, con sus actos, para no caer en la insensatez, o en la absurda politización
Esos detractores de la expresión, son los que recurren al insulto y la camorra. Son el monumento al cinismo y simuladores de la moral.
Asideros que menosprecian el diálogo y le apuestan al encono. Son los mismos que usan las redes sociales bajo la clandestinidad y viven a salto de mata. Encapuchados por la pavura.
Un lenguaje público sano une al pueblo y a los dirigentes políticos. La guerra de lodo y barro sólo demuestra aberración. Intransigencia o terquedad.
El tema del asesinato en Cacahoatán debe ir más allá de esa politiquería. Sí, más allá de usar el hecho como bandera política.
Debe ser y constituir el punto de inflexión para que lluevan propuestas, para reforzar las ideas entre sociedad y gobierno.
Respetar el dolor ajeno, es lo más elemental. Nada justifica ese proverbio ¡A río revuelto ganancia de pescadores!
No pretendo justificar a nadie. Pero tampoco es sano satanizar. El tema es delicado, preocupante, aclaro. Pero son hechos aislados. No para caer en el sensacionalismo y amarillismo. Más cerebro, más argumentos. El exhorto.
Escuché voces por todos lados. Tiraron veneno, a su estilo, visceral, sí, entre galimatías instaban, imputaban. Ellos, los mismos testaferros de siempre.
La política es buena. Quizás pervertida por quienes la ejercen, en ella hay intereses, jamás amigos. Lo realmente bello, es nuestra familia, nuestra salud, nuestro empleo. ¿Para qué rentarnos como chivos de cristalería?
Replicó mi aserción lo peor que pudo ocurrir a la humanidad, pues su mal uso, únicamente embrolla y tergiversa.
Umberto Eco, criticó alguna vez duramente, en particular, culpó a las redes sociales de haber generado una “invasión de imbéciles”, ya que “dan el derecho de hablar a legiones de idiotas”.
La opinión del semiólogo causó revuelo, sin embargo, hay mucha certeza en su crítica.
Ya lo dijo Sabina «Pero eso sí, confieso que me agota tener que soportar a tanto idiota».
Entonces, ¿mañana dirán que los Voladores de Papantla serán inalámbricos y quedaremos anonadados?
¡Qué Barbaridad!
¿Quién dijo que tengo sed?