ALFIL NEGRO

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ALFIL NEGRO
ALFIL NEGRO

 

Y he aquí hubo un gran terremoto; y el sol se puso negro como tela de cilicio, y la luna se volvió toda como sangre (Apocalipsis 6:12)

Septiembre Negro
Oscar D. Ballinas Lezama

Sucedió un 7 de Septiembre del 2017,en el año de las cabañuelas y de las reformas políticas; millones de mexicanos descansaban al amparo de la noche, eran las 23:27 horas y las sirenas de las alarmas sísmicas empezaron a sonar macabramente, causando gran espanto entre la gente.
El epicentro del terremoto de 8.2 grados se había dado en el municipio de Pijijiapan Chiapas, en donde minutos antes los perros de las rancherías aullaban como enloquecidos anunciando la furia de la tierra, que en los últimos cien años no había parido un temblor con tanta fuerza y destrucción.
Tan poderoso fue el temblor, provocado por el deslizamiento de las placas tectónicas ubicadas sobre el anillo de fuego, que el Centro de Alertas de Tsunamis del Pacífico emitió una alerta de tsunami para México, Guatemala, El Salvador, Costa Rica, Nicaragua, Panamá y Honduras.
Entre las entidades más afectadas estuvieron Chiapas, Oaxaca y Tabasco; se habló de cien muertos, según lo que registraron las autoridades hasta el 15 de Septiembre, sin imaginar que el 19 de ese mismo mes, la tierra volvería a danzar macabramente y causar más destrucción y muerte, el terremoto del 7 de ‘septiembre negro’ fue la advertencia de la desgracia que tenían en su destino los mexicanos.
Cuando ocurrió el primer terremoto de aquel año de las desdichas, la hora en que se dio ayudó a que no hubiera tantas muertes, sobre todo, porque los niños no estaban en las escuelas y la mayor parte de la gente que trabaja, se encontraba descansando en sus domicilios; a diferencia del terremoto que se dio días después al filo de las dos de la tarde.
Para nadie es secreto que México se caracteriza por su alta sismicidad, ya que según el Servicio Sismológico Nacional, se encuentra en una región con cinco placas tectónicas denominadas Caribe, Pacífico, Norteamericana, Rivera y Cocos.
Nadie olvida tampoco la muerte y destrucción que causó el terremoto de 1985, que con magnitud de 8 grados mató a más de 10 mil personas y en los dos del 2017, los muertos fueron incontables, porque muchos se perdieron entre los escombros.
Los días siete y 19 de Septiembre deberían ser considerados de luto nacional en México, porque en esas fechas murieron miles de almas cuyos cuerpos fueron sepultados entre piedras y fierros retorcidos, los más afortunados descansan en un panteón y en el olvido eterno que concede el tiempo a los muertos.
Septiembre y Octubre se han distinguido como meses drásticos para los mexicanos, son fechas en que la muerte se pasea por este país disfrazada de terremotos y tifones; no hay que olvidar el huracán Stan que al igual que otros que le antecedieron, provocaron destrucción y muerte en Chiapas.
Gracias a Dios, los chiapanecos permanecen de pie y para hoy, los que tienen fe en un creador del universo, están convocando a unos minutos de oración para pedir misericordia a favor de los que murieron y de quienes aún tienen la fortuna de estar en el valle de los vivos; la petición de dar unos minutos a la oración es que se haga en forma unánime hoy al filo de las 23:50 horas, recordando que nadie es inmortal y nuestras almas pueden necesitar un poco de luz espiritual, si es que hay algo más allá de la muerte y si no, nadie pierde nada.
No debemos olvidar que en los tiempos de las desgracias provocadas por la furia de la naturaleza, no han faltado gobernantes y funcionarios corruptos que se han aprovechado del dolor humano para enriquecerse más; los donativos internacionales siempre desaparecen por arte de magia, sin que nadie investigue a fondo, al igual que no se hace por el desvío de los recursos oficiales autorizados para los programas de ayuda a damnificados en estos casos.