ALFIL NEGRO

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¡Frontera sin ley!
Oscar D. Ballinas Lezama

“En las reuniones de seguridad todos los días estamos rindiendo cuentas de nuestras investigaciones, de las acciones y operativos de las policías, sobre todo, de los acuerdos que vamos cumpliendo, sin embargo, muchos alcaldes no logran entender ni dimensionar la importancia que tiene la seguridad de sus municipios”, dijo Jorge Luis Llaven Abarca, Fiscal General del Estado.
El funcionario estatal, afirmó en tono molesto, que un Alcalde podrá hacer mucho trabajo político, de obra pública y gestión, pero si no garantiza la seguridad de su municipio, tendrá una percepción negativa ante sus conciudadanos’, aunque no precisó en qué municipios las autoridades locales ‘no se ponen las pilas’.
Ante la ola de violencia que está creciendo en la zona centro y fronteriza de Chiapas, el titular de la Fiscalía ha tenido que jalar orejas a los Presidentes Municipales, casi exigirles que no lo dejen solo con el paquete: “invito a todos los alcaldes a que participen en las mesas de seguridad, porque muchas veces éstos o sus funcionarios solo llegan a sentarse, esperando que la mesa les resuelva sus problemas”.
“Que lleven a la mesa de seguridad sus necesidades, pero que no lleguen a que les resolvamos sus problemas, sino a plantear las complicaciones que tienen y trabajar con nosotros en forma coordinada, para resolver juntos y con actitud propositiva la situación de la inseguridad en sus municipios”, argumentó el Fiscal General en Chiapas.
Lo que no dejó muy en claro Llaven Abarca, son los resultados de las investigaciones que asegura, hacen diariamente los policías y Ministerios Públicos bajo su mando; hasta ahora en el Soconusco, no se sabe de la desarticulación y detención de algunas bandas de maleantes, que operan a sus anchas en toda la costa chiapaneca.
Los asesinatos siguen aumentando sus estadísticas, se lleven a cabo en pleno centro y a cualquier hora del día o la noche, muchas veces en las propias narices de las corporaciones policiacas de los tres niveles de Gobierno, cuyos agentes por su inexperiencia o por estar mal armados, han sido muchas veces masacrados por las balas de los que forman el crimen organizado; se está creando una tierra sin ley.
Suchiate, Tapachula, Tuxtla Chico y Huixtla, son hasta ahora, los municipios en donde el hampa ha desplazado por completo a la policía, al grado que la ciudadanía empieza a unirse para tratar de defenderse, sobre todo a sus hijos e hijas que se han convertido en la presa favorita de los secuestradores.
No hay día de Dios en que hombres desconocidos a bordo de camionetas o vehículos robados intenten secuestrar alguna jovencita estudiante, en presencia de sus compañeritos que no hacen nada por temor a perder la vida, mientras que las corporaciones policiacas brillan por su ausencia.
Padres de familia han solicitado permisos especiales en sus fuentes de trabajo, para que les permitan recoger a sus hijos e hijas cuando estos salen de clases, ya que para nadie es secreto que una gran cantidad de éstos menores han sido secuestrados, algunos son liberados después de muchos días, luego de que se les extirpa un riñón o cualquier otro miembro de su cuerpo, si corre con suerte y no es asesinado.
Las jovencitas tienen otra suerte, ser violadas y vendidas a los tratantes de blancas, las obligan a drogarse para ser entregadas al mejor postor, algunas enferman de sida u otras enfermedades venéreas, sin que sus familias sepan de su paradero a menos que sean asesinadas y muchas veces las autoridades las reportan como ‘suicidio’.
En el Soconusco la gente ha perdido la tranquilidad, los hampones no se conforman con esperar a que sus víctimas salgan a las calles para asaltarlas, violarlas o asesinarlas, ahora, en un desafío a las policías, allanan las casas a plena luz del día para saquearlos, violar, e incluso, algunas veces, asesinar a quienes las habitan; eso sí, el Ministerio Público y la policía ‘investigadora’ efectúan el protocolo del levantamiento del cadáver o del acta por robo o secuestro, pero jamás informan de resultados positivos de sus investigaciones.
“Sólo el pueblo puede salvar al pueblo”, dice el Presidente de la República, y los mexicanos le han tomado la palabra al empezar a coordinarse para defender a sus familias; la cacaraqueada Policía Nacional aún no aparece y los delincuentes se carcajean de los programas de seguridad, al menos aquí en la frontera del sur de México parece ser que ni el toque de queda podrá resguardarlos de la inseguridad.